Subsanar el trauma transgeneracional: un deber ciudadano.
«Los que dejan al rey errar a sabiendas, merecen pena como traidores»
-S. M. Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y de León, y rey de los romanos.
Introducción: el alma de la toga también amerita sus meditaciones matutinas.
La memoria histórica y democrática es importante. Esta mañana me desperté pensando, como abogado que soy, en la importancia de los preceptos del derecho para la vida en sociedad. Nadie puede ser obligado a lo que la ley no obliga y lo que no está prohibido está permitido resuena con la cita del hijo benemérito de América, Benito Juárez: el respeto al derecho ajeno es la paz.
La indecencia en los gimnasios dominicanos, por ejemplo, puede parecer algo cómico, pero no deja de ser indigno visto el deporte, la salud y el ocio como derechos en nuestra legislación. No deja de ser algo que la regla del derecho francés (que es el nuestro en la República Dominicana, antigua Capitanía General de Santo Domingo) resuelve con un "vive y deja vivir" muy fino: el fin del derecho es garantizar la vida en sociedad vía la prevención del daño al otro, la reparación del daño causado y la disuasión de causar daño. Justifico la mención de este escenario de micro-interacciones sociales visto el principio de la subsidiariedad, abanderado por entre otras instituciones la Iglesia Católica, para decir que la solución esta en el día en que practiquemos la forma del respeto al derecho ajeno y a uno mismo.
¿A uno mismo? Sí, así como en la Biblia vemos que la limosna a veces favorece más al qué la da que al qué la recibe, vemos en las jurisprudencias comunitarias comparadas, y de proyectos de descolonización constitucional principios como el vivir viviendo, y la otra cara de esa moneda: el reconocimiento de uno mismo en el otro. Es de ahí que sostengo que el respeto al otro es un mecanismo por excelencia para el mejoramiento de uno mismo vía el perfeccionamiento de la personalidad a través del libre desarrollo de la misma en armonía con el respeto a la dignidad del otro.
De la micro-catarsis jurídica matutina al periódico español (Pista: ¡Hoy no me levanté con menos derechos y eso se aprecia!)
Es de ahí que me pareció que cae como anillo al dedo, en aras de promover los valores democráticos que necesitamos como sociedades que aspiran a la libertad plena para perseguir la felicidad en, valga la redundancia, ambientes sanos, que es lo mismo que decir ambientes sin violencia, uno de los titulares de hoy en el periódico El Diario: ¿Tu bisabuelo mató al mío?
Dicho artículo me parece que no es el más placentero de leer un Domingo por la mañana, pero creo que el título fuerte le hace justicia al tamaño de la envergadura de esa tarea loable por lo necesaria que es el perdón social. Subsanar el trauma generacional es necesario para eso de ser felices y, de nuevo valga la redundancia, libres de necesidades y libres de perseguir la felicidad. Visto de otra manera, libres para perseguir la felicidad y libres de la necesidad de instrumentos para lo propio.
"El no tiene la culpa" es algo que en América Latina se usa para referirse a los descendientes de personas señaladas por abuso de la violencia en sociedad, tanto a nivel individual como colectivo. Es una muestra de humanidad, lo que nos separa de las bestias y es también una muestra de civilitas, que para este ensayo libre definiré como el antónimo de tyrannis, siendo civilitas el carácter social que hace posible que intereses disímiles y dispersos coexistan en paz en un mismo espacio, y tyrannis la vulneración de los valores subordinados a la civilitas que hacen eso posible.
¿El jamón hace al sándwich o el pan hace al bocadillo?
"Ubi societas, ibi ius" significa en latín que "donde hay sociedad, hay ley". Hoy por hoy, creo que hay un estado de fragmentación, anomia e ignorancia que me hacen pensar que quizás al revés tiene más sentido: "donde hay ley, hay sociedad". Lo contrario me parece más preocupante: "Si hay sociedad y no hay ley, no hay sociedad". Y es que si no hay ley, hay barbarie. Y esto es lo mismo que decir que lo que hay es anarquía, y no el ideal de la anarquía social que propugna como posible y deseable aquella noción del "orden sin coerción" con el estado burgués con régimen sancionatorio sosteniendo una economía sesgada a favor de la clase propietaria habiendo cedido a una organización social mejor.
Esto de la memoria histórica y memoria democrática, aludiendo más a los conceptos que a los instrumentos legales españoles que llevan el mismo nombre, es vital para la vida en sociedad sin con ello pretender la infalibilidad de los actores que velan por su cumplimiento, ni la inerrancia de los instrumentos en sí. ¿Por qué es vital? Es un deber de los estados constituidos formalmente en sociedades occidentales, educadas, industrializadas, ricas y democráticas velar por la salvaguarda de la dignidad vía la proscripción de los hechos que atentan contra la dignidad de las personas. En un sentido, no podemos divorciar ese "proyecto ilustrado" de su base material: los obreros felices son más productivos. Esto como parte de un círculo virtuoso que me obliga a señalar que el afán de lucro por parte de actores racionales virtuosos del que habla el filósofo Adam Smith son dos caras de una misma moneda.
Esto encuentra un paralelo en la famosa frase del presidente Chávez de Venezuela, que él mismo le tomó prestada de manera explícita al presidente Kennedy de Estados Unidos: la reforma es preferible a la revolución. El presidente Franklin Delano Roosevelt visto por un dominicano, yo, quien escribe: "Es bueno rendir el capitalismo con socialismo", tal cual el tinto barato lleva 7-up, y más si tampoco hay mucho tinto. El guiso de cuatro da para cinco, y más si hay una patata que estaba para ayer...
Abro un breve paréntesis para incluir de manera explícita a la Latinoamérica, que es una sola, que aspira a estando en todo derecho y razón, a la apropiación crítica de Occidente, en vez de a la occidentalización completa, vistos fallos notables de la occidentalización completa en sociedades como la japonesa de la posguerra. Sería una traición a Occidente desmeritar la noción de la occidentalización selectiva como un camino loable y válido para sociedades "en transición" consciente hacia un mejor porvenir.
En ambos casos, sociedades en transición hacia una modernidad como Venezuela, la República Dominicana, Colombia, el ELA de Puerto Rico y sociedades transitando hacia la pos-posmodernidad como Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Alemania, Inglaterra, y Escandinavia al igual que otras de las que hay que hacer mención Singapur, Corea del Sur y más recientemente de manera oficial la República Popular China que suelen ser laudadas como éxitos de posmodernidad sin por ello carecer de sus propias desavenencias y desafíos, en esas teleologías históricas con sus propias metafísicas que nosotros los intelectuales y quienes aspiramos a serlo usamos para describir la realidad, estudiarla a fin de poder transformarla, en la tradición de pensadores de gran tamaño como Toussaint Louverture, uno de los padres del "cimarrón exitoso en la aldea global" que es la República de Haití.
Preceptos importantes en los cuales se funda la occidentalidad, que Occidente espera de quienes emprenden la occidentalización selectiva (Venezuela, Haití, República Dominicana), la modernización subalterna (República Dominicana, Venezuela) y la modernización reapropiada (Haití, Venezuela): nadie está obligado a realizar lo imposible, las normas que restringen se interpretan restringidamente, las normas que favorecen se interpretan generosamente, nadie debe ser gravado o perjudicado por el hecho de otro, dar a cada cual lo que corresponde.
El derecho alumbra caminos por la dignidad, la paz, la justicia y la prosperidad.
Más pertinente para el estudio del artículo contenido bajo el titular que pescó mi atención: en caso de duda, a favor del deudor. Por igual, nadie puede pedir perdón en nombre de otro. Pero esto no exime a todo ciudadano, salvaguardando que la duda favorece al acusado, del cumplimiento con el deber de la subsanación de los traumas generacionales. Veo ahí que la condena de la apología de lo inexcusable encuentra ecos en las enseñanzas eclesiásticas de la Iglesia Católica y otras confesiones de notorio arraigo de toda índole. La vieja frase "Condena el pecado, no al pecador", hoy por hoy, nos recuerda que algunas cosas están siempre mal, pero que la noción moral de la humanidad no es estática. El espacio/tiempo y los fines no justifican todos los medios jamás, pero es importante recordar que atenúan la culpa del individuo en algunas circunstancias.
Conclusión: inquietudes vitales.
Cierro con una pregunta: ¿Siempre que se quiere y se puede, se debe? En Occidente, tradicionalmente, hay ámbitos en los cuales el legislador deja a discreción del individuo ciertas cuestiones del honor y el deber, y de cuál es la mejor manera de ser un faro debido por la dignidad del otro…
Me vienen a la mente los discursos polarizantes que devienen en la negación del otro como un sujeto válido, pero me viene con más fuerza el pensamiento bolivariano que consagra el deber de emplear a los hombres honrados aunque sean enemigos.
¿Por qué yo escribo esto? Como latinoamericano y europeo, no escapo de los traumas generacionales de la colonización y sus efectos postreros. Desde la esclavitud haitiana hasta la proletarización forzada de campesinos cuyos descendientes ameritan amparo judicial a diario en toda una región, y más de una, es para mi el escribir un intento de dar oído a un alma que ha soportado mil vicisitudes para, ante todo, escuchar más que oir...
Hay tiempos para reir, y tiempos para llorar. No todo lo que brilla es oro. ¿Es ahora el momento de construir sobre las contrehegemonias articuladas en esta epoca de rapida expansión prometeíca con su necesaria sombra? Las generaciones venideras nos obligan a recordar que, en las ruinas, hasta las luciernagas brillan de noche.





