Tuesday, October 27, 2020

Los tres cuentos que presenté al Concurso René del Risco Bermudez

 

La arribada macabra



Bajaron a la playa que estaba a pocos segundos de la puerta de la vivienda vacacional.  Michel llenó sus pulmones de aire. Andaba descalzo porque adoraba sentir la arena entre sus dedos. Pierde la noción del tiempo por una ínfima brevedad. Contempló el sol, los mil matices del océano, su horizonte y las gaviotas que sobrevolaban. Andaba con Gustavo, quien de inmediato se tensó porque no divisó sillas plegables. Empezó a usar el celular compulsivamente. Le dice a su amigo que deben acomodarse. Este divisa dos asientos rápidamente. El otro suelta su teléfono y le dice que deberían buscarlos.



 Michel, que no gustaba de que le diesen órdenes, de inmediato da otra: 

-“Busca ese, que yo buscaré el otro”, dice y apunta hacia las sillas con el dedo. 



De manera intuitiva las acomodan. El nota que el otro ha puesto el suyo directamente bajo el sol y se lo hace saber. Le da la razón y sonríe. Terminan de acomodarse. 



Uno de ellos descorcha la botella que traía. Llena su vaso hasta la mitad. El otro lo mira para ver si le iba a servir el del o si iba a tener que hacerlo. Quien hacía las veces de bartender adopta un ligeramente calculador, pensativo y sereno rostro. Toma otro vaso y lo llena más que el anterior. Se muestra satisfecho, mientras embroma al otro negociando quien debería tomar cual cáliz. 



    El místico sugiere irse para el mar. 



-”Dale tu a’lante, que yo voy ahora”, le contestan con resignación. 



Se quita su camisa y sale, vaso en mano, hacia el agua. 



Una vez dentro, le siguen sus pasos. Antes de partir hacia su encuentro, enciende un cigarrillo mientras tira el celular con indelicadeza el que suspiraba y apretaba las manos en señal de estrés. 



Lo abordó cuando estaba más relajado y se cansó de teorizar sobre la dominicanidad mientras veía una palmita.

 

-“Oye, el otro día iba camino a ver a un pastor. ¡No vas a creer lo que sucedió!”. 



-”¿¡Y qué hacías tú, Michel William, camino a ver a n pastor!?”, espeta con algo de indignación. 



-“Bueno, primeramente, tu sabes que yo tengo mis inquietudes en cuanto a Dios, en quien creo”, dijo con molestia.



-“Es cierto”, admite



-“Además, sucede y da el caso que charlando de teología con una amiga, me pidió que me reuniera con un pastor”, continuó



- “ Si supieras que no quería ni ir, pero fui para ver si se me pegaba algo bueno”, se justificó. 



-“Ah, ok”, le contestan mientras se asoma la tranquilidad



    -“Y sucede que camino a la Iglesia, veo una casa que me llama la atención”, sigue contando.



-“Tenía afuera un logo. Era una pirámide egipcia con una serpiente y una espada atravesándola”, dijo sorprendido. 



-“Le di algo de mente”, prosigue al mismo tiempo que gesticula con los brazos y la boca evidenciando sus raíces campesinas.



-“Pero solo apunté el título, para buscarlo en internet”, finaliza. 



-“¿Y como se llamaba?”, le inquieren. 



-“La esfera de la iluminación solar”, responde a la espera de comentarios cortantes. 



- “¿Y que paso después?”, investiga el otro con sincera curiosidad. 



-“Bueno, me reúno con el pastor. Todo bien. Oramos y charlamos. Me pareció un foco fundamentalista”, dice. 



-“¿Y que paso con el sitio?”, le preguntan como quien quiere y no quiere la respuesta. 



-“Mi hermano, ya tu sabes….”, respondió bajando la voz. 



-“Cuando llegué y toqué, pasé a un salón amplio”, contó. 



Sentía el miedo de Gustavo helándole los huesos antes de proseguir. 



-“En el centro, había una mesa con un mantel y fotografías”, reveló. 



-“Me recibe la propietaria, quien se introduce como una elegida de los seres de la luz”, dijo con calma. 



-“Conversamos casi una hora, su espiritualidad era muy distinta a la mía”, observó



-“¿Ahora, sabes cuándo fue que me cagué?”



-“No, dime” dijo el ruso con firmeza. 



-“Yo me cague, fue….”, pausó unos segundos 



-“Cuando me enseñó fotos reales de las naves espaciales de los extraterrestres”, 



-“¡Coñazo, Michel William! -exclama Gustavo



Salieron del mar a secarse. Sienten los efectos del alcohol y se dirigieron a la propiedad. 



“Yo me voy a servir otro trago y a poner ropa seca”, dijo y pensó que ser amigo de un ser tan especial es difícil. 



-“¡Ahí ‘ta tu di’poniendo lo plane’ otra’ ve’”, le contesta el que es dizque espiritual mientras agita los brazos. 



-“No, tu haces lo que tu quieras”, le replican con argucia. 



-“Ah, eso si e’ verda’, y siempre lo será”, dijo al mismo tiempo que bajaba su subida de temperamento.



-“Váyase a bañar y deje de ‘ta hablando tanto’ di’parate’” dice entonces Gustavo, con entonación severa y autoritaria. 



-“Ah, ‘ta bien, papi. Lo que usted diga” contestó con picardía. Procede a desnudarse ahí mismo. Camina con su ropa cargada en las manos. Deja entrever sus genitales ligeramente. 



-“Coño, Michel William”, dice el otro con su acostumbrada gesticulación de brazos.



“La’ cosa’ tuya’ no ’tan e’crita”, se lamenta. 



Michel contempla bromear sobre orinar en sus pertenencias, pero se guarda las ganas sonriendo levemente. 



Ya bañado, regresa a la sala. Escucha el ruido de la ducha de la otra habitación. Se sienta en el sofá y revisa el periódico mientras espera. Se juntan en el diván una vez listos los dos. El recién bañado inquiere dónde es la fiesta esa noche. A cambio recibe risas y una notificación de que es noche de trabajo. 



-“Ah, pué’ no’ quedamo’ tranca’o”, responde con desidia.



-“¿Sabes? No te conté la parte para cagarse de verdad”



La incomodidad inundó la sala.



-“¿¡Y qué más puede faltar, Michel William?”, suplica.



-“La profetisa...ella me comentó que los seres de la luz a veces deciden visitarte poniendo bolitas blancas en tus fotografías. 



-“Y a ti te apareció una”, dijo a la vez que aclaraba y preguntaba. 



-“¡Vámonos a la fiesta! Que la vida es corta y quiero ver si encuentro a alguien con quien zingar”, dijo festejando, revelando la respuesta con una sonrisa.



    - “¿Con un hombre o con una mujer?, le indaga tendenciosamente.



    - “Al estilo romano”, dice ganándose su aprobación. 



FIN. 



El siquiatra dijo que se llamaba Síndrome de Kundalini



Sebastián se pasaba sus días leyendo sobre temas espirituales. Hace tres años, a finales de su adolescencia, había renegado de la religión organizada. No obstante eso, con la frecuencia y regularidad que el sol se asoma por la ventana, seguía leyendo artículos que alimentan al espíritu. 



Disfrutaba de la libertad que le daba renegar de las reglas del cristianismo fundamentalista. Con la inocencia de un recién nacido, devoraba escritos sobre la interpretación de sueños. También, sobre la influencia de los astros en el comportamiento humano. 



Un día, decide emigrar. Meses después, el valiente que tenía colgado un letrero con un “Sebas” escrito en mayúsculas en su pared, decide someterse a una psicoterapia asistida por una sustancia psicodélica. Quería mensajes del inconsciente colectivo. 



La experiencia solo le indujo, inicialmente, mucha euforia. Meditó en los picos de su intoxicación sobre cómo le lavan el cerebro los medios que ama. También, sobre cómo las voces de sus padres le influyen. Fue golpeante la sensación de que esa no era la primera vez que empleaba lo que usaban los árabes que veían alfombras voladoras. Su terapeuta le dijo que era la primera vez que hacía eso, a juzgar por lo que él dijo.



-“Me refería a mis vidas pasadas”, clarificó el psiconauta



Se llamaba a sí mismo ateo todavía. Amamantaba con cariño su contradicción: la pasión por las tendencias filosóficas de la Nueva Era y las credenciales que presentaba como ateo. Un día, se enamora.



Fue un amorío correspondido con algo de intensidad . Le despierta algo. Una pasión por la magia que tenía como un tiro en una pistola sobada y sin seguro.



 Fue en medio de la impotencia por el querer ser amado y no serlo. Decide hacerle brujería a su nuevo amigo. Insistía era su pareja. Sus amistades cercanas le decían, dejando entrever sorpresa y satisfacción, que no era el mismo. Con  convicción arte para donde un vidente. 



El iniciado le interpreta su carta natal. Nuestro protagonista solo quería saber que decían los naipes sobre esta relación. Se había enterado, para dar lugar a una decepción, que el objeto de su anhelo pensaba volver con su expareja. La impotencia le obligó a recurrir hacia el más allá. Le dirigía la fortaleza que despertó ese querer algo y estar a punto de perderlo antes de obtenerlo. 



Lloró un mar de lagrimas. El ocultista le pasa con mecanicidad su caja de pañuelos de papel. Sonríe nuestro aprendiz de brujo al ver lo preparado que estaba. Hasta le pareció algo comercial. Se marchó sabiendo que tal vez no lo lograría, pero que tal vez si. Le asqueaba pensar que su objeto de deseo solo sería una amistad. 



Sucede que había un aprendiz con más experiencia en el vecindario próximo al barrio bohemio en el que residía. Le invita a una noche donde harían mucha brujería. El mago acepta su invitación.



Llegó el hombre joven y percibió el enamorado algo en la persona del invitado que le hizo decir para sus adentros que este hombre era de verdad. La precaución se hizo presente. Intercambian impresiones y conocimiento. El que estaba a punto de emprender un sortilegio para el amor le da su voto de confianza.. Fue cuando este ser tan especial expresa verbalmente su respeto hacia el ocultista favorita del que ya no se atrevía a decir que era ateo.



Estaba deseoso de aprender. Comentó sobre cómo la magia negra no es necesariamente algo malo. El ligeramente afeminado invitado sonríe diciendo que se puede usar para hacer daño.  Pasaron unos segundo. Empiezan a hacer una lluvia de ideas sobre qué pueden hacer en esa velada. Optan por invocar una deidad fenicia-cananea, cortar los cables que unen al ser deseado con su antiguo compañero y efectuar el arte adivinatoria mediante el método llamado I-Ching. 



Sebas se mostró muy entusiasta con la invocación. Después, menosprecio con descuido el rompimiento de lazos. Por ultimo, desconfío en parte de la obtención de conocimiento sobre el futuro lanzando monedas. 



Emplean plantas sagradas obtenidas de lugares no tan sacros para inducir un trance. Se consideraban drogas ilegales. Fueron exitosos. La diosa disfruto, según dijo el vaso, del encuentro con los dos jóvenes.



 Le comparte el mago más experimentado al precoz hombre que esa deidad lo ama desde chiquito. También le dio consejos para el trabajo cuyo motivo era cuajar ese romance. Apuntó lo que debía hacer.



     El estado alterado de conciencia de ambos se hizo más intenso. La silueta de su acompañante empezó a desfigurarse. El tiempo se hizo mas lento. Los sucesos evocaron memorias de su primera consulta espiritual.



Hicieron brujería intensa con la persona de otro sujeto. Si este sospechó algo, lo calló. Luego tiraron los cheles canadienses y el oráculo reveló un panorama más positivo que negativo. El sincero buscador del bien común que empezaba sus empresas místicas le indago a su casi vecino si tendría éxito. Estaba triste y desesperado por el éxito de esa relación. 



Terminó la ceremonia. Mientras recordaba como le enseñaron a enfocar su mirada en la llama de la vela mientras cerraba los ojos casi en su totalidad para comunicarse con el mundo de los espíritus, le llegaban recuerdos impactantes de la intensidad de lo recién vivido. Recordó que su celular estaba en su abrigo, colgado en la puerta. Por primera vez en semanas, no le obsesionó revisar su teléfono a ver si su interés amoroso le había mandado un mensaje. 



Tenía dieciséis llamadas perdidas y nueve mensajes de texto. Eran de su amante. Le gusto ser el perseguido en vez del perseguidor. Se lo comenta al experimentado espiritista. Este sonríe. No se sorprendió. Dijo era evidencia de que lo que habían hecho había sido exitoso. Fueron a dormir juntos. El bisoño taumaturgo le dice al perito, por una mirada que el este último lanzo, que prefería no tener sexo. Mintió diciéndole que le consideraba portador de gran belleza, y se sinceró compartiendo que no quería dispersar su energía porque estaba enfocado en formalizar con quien esperaba fuese su media naranja. 



Al final lo dejaron esos dos. No pudieron ponerse de acuerdo. Aun se aman. Fantasean el uno con el otro. Le dijeron que es porque el conjugó todas las energías del universo que estuviesen a su alcance cuando hizo el procedimiento mágico. Tanto fue así, que un macho que él tenía tiempo persiguiendo había decidido entregarse a la pasión con el una semana después de haber conocido al que le mandó todos esos mensajes la noche de la comunicación etérea. Fue rechazado. Eso sí, la entidad reveló que este tenía fantasías sexuales con quien nunca reveló por completo su repertorio de seducción. 



Semanas después, retorna a su hogar de infancia por unos días. El rompimiento le había provocado un dolor físico en el pecho. Desapareció con el paso del tiempo esa incomodidad. Interpretó que que el universo quería que aprendiera sobre los chakras. 



Leyó este apadrinado por el destino un artículo sobre los síntomas del despertar espiritual. Consumió el escrito que versaba que estos signos consisten en más preocupación por el otro, mucho deseos de hacer las cosas bien, mayor empatía con los animales, energías etéricas recorriendo el cuerpo y conocimiento certero sin origen en la lógica. 



Un día, siente esto último. Sin recordar haber leído un término, siente la necesidad de buscarlo en el internet. Kundalini era. Ve que es un término empleado en la psiquiatría moderna para describir un síndrome que consiste en la ocurrencia de fenómenos escalofriantes. Se informa de que es una energía que habita en nuestro cuerpo. Vió lejana su relevancia. Más la simple pronunciación de ese término le pareció poderoso.



    Con esa persona que amó en una obsesión fuera del cuadro, contacta con una asamblea de brujas. Era en tiempos del Samhain. Fiesteó y se trabajó durante la celebración. Le leyó a todo el mundo su fortuna con su propia baraja cuando esta terminó. Los directivos del grupo le echaron el ojo. Sintieron impresión con sus habilidades. Le invitaron a una posición de liderazgo. Conoce una bruja rubia que le intimidó por su belleza. Esta pensó que el era su superior en virtud de su sangre aristocrática y que era un sicofante. 



    Pasó un tiempo. No fue mucho. Anuncia la asamblea que tendrían un taller sobre evocaciones. Decide ir caminando. 



    Circulaba las aceras. Rebozaba de alegría. Era un gran día. La temperatura estaba perfecta. Escuchaba música con sus audífonos. Entonces se le nubla la mirada. 



Tiene una visión de algo que parecía una nube verde azulada con vida. La identifica como un dragón de manera intuitiva. En cuestión de segundos, siente con intensidad calor y presión su zona pélvica. Era como si algo estaba atrapado ahí y quería ser liberado. Tiene la sensación de que algo se rompe, y una energía serpentina sale de ahí. Le sube y baja el cuerpo, por dentro, tres veces.



- “¡Wow!”, pensó con asombro.

- “Se me ha despertado mi kundalini”, se dice a si mismo con impresión y contentura. 

-“Yo pensé que e’to era de’pué’ de muchos años en e’ta vaina”, siente ganas de decir en voz alta. 



Se ríe, mientras le cruza por su cabeza el prospecto de que el tratamiento con el enteógeno de hace más de un año fungió de atajo. Llegó a su destino. 



-”Se acaba de despertar mi kundalini”, comenta prescindiendo de la formalidad. 



    El tema no pareció interesar. Nadie desaprobó. Sintió una diferencia. Se siente poseedor de más paciencia. Consideró que salió de su casa un niño y, veinte minutos después, arribó al compartir un adulto joven. Esa noche, descansó en su cama con una sonrisa. Imprimió algunas representaciones antiguas de faraones para analizarlas. Lo que más lejos tenía era que al que mucho se le dio, mucho se le va a pedir. 



FIN 



La Justificación

 

          Juan tenía un primo llamado Joel. Eran inseparables. Una noche, dejó a su pariente en su residencial. El carro era suyo, mas era no era el quien más lo conducía porque su manejo era victima de criticas agresivas y dominantes. Solo finalizada su noche de sibaritismo, el depuesto conductor reclamaba el volante para dirigirse hacia su cercana casa. 

 

            Una vez en su morada, Juan paseaba a sus perros. Había leído consejos de un criador que era todo una celebridad. Practicaba su dominio sobre el mundo natural permitiendo que sus animales caminaran a su lado, sin correa, por toda la calle.

 

Los resultados eran buenos. El perro que conocía desde pequeño se convertía junto a el en una sola mente. Ejercía un poder psíquico sobre la bestia. El otro era recién llegado. La habían repajilado de su casa. Paraba de sitio en sitio. Había tenido problemas con ella, mas no era indiferente a las destrezas que el alfa de su manada quería desarrollarle. 

 

Caminaba recordando que habían dos expresidentes con esa costumbre del paseo nocturno. Disfrutaba del fresco y olvidaba sus penurias. La noche estaba tan agradable que durmió sin aire acondicionado. 

 

Lee noticias con un computador antes de acostarse. Se percata de la controversia por la implementación de la educación sexual científica. Los detractores decían de todo: que esparcía ideas peligrosas, que promovía la promiscuidad, que incentivaba a la homosexualidad y que no era propio de nuestra cultura. Los mas radicales vociferaban que era diabólico.



El aprendiz domador de bestias lo apoyó. Admiraba como en las socialdemocracias nórdicas a los niños desde pequeños se les enseña que ser gay es normal y como ponerse un condón. Se lamentó por el atraso de su sociedad y publicó en las redes sociales algo alusivo al respecto.



Se radicalizó. Promovió con comentarios aireados que el estado dominicano implemente un silabo idéntico al sueco. Tras una rápida búsqueda en una tienda virtual, encontró un libro sobre el tema. Leyó en las evaluaciones que impresionó a algunos por presentar ideas “ultraliberales”. Era un libro recomendado para mayores de once años. Quienes lo denostaban decían que no se lo darían ni a un hijo de diecisiete.

 

Juan siente deseos de adquirirlo para empaparse de que le presentan los “países desarrollados” a su población. Entendió que era eso había que enseñarle a los de primaria a pesar de que resultase chocante.  Se propuso conseguirlo a pesar de que no ganaba dinero. 

 

Al otro día, se despierta como nuevo sin la alarma. Se toma un café sin azúcar. De inmediato enciende su vehículo y pasa a recoger al secuestrador de su automóvil. De manera automática, se levanta y le cede el asiento del conductor. Se repite, como siempre lo hacía, que su primo era mejor conductor que el. 

 

-“Qué opinas del programa de educación sexual científica?”, le preguntan



A Juan se le ocurren mil cosas que quiere decir pero se limita a, medio compartiendo sinceramente y medio declarando su superioridad intelectual, responder con buen tono:



-“Si yo hasta voy a comprar un libro sobre eso” , responde con mil cosas en la cabeza aguantando su soberbia.

 

-“¿Qué libro?”, le indagan.

 

-“Un libro de texto de educación sexual para niños de 11 años de Estados Unidos”, responde

 

-“¿Y pa’ que tu va’ a compra’ esa vaina?”, le indagan alzando la voz con disgusto

 

Juan repara en su triste realidad y se le ocurren mil respuestas. Piensa irse a lo seguro. Contempla decirle que quiere ser profesor y que ellos tienen que saber de eso. Pero no le da la gana de justificar un apetito intelectual en base a cuánto provecho monetario puede sacarle. Piensa en otra cosa y se le ocurre decirle que por que es un político y estos deben saber de eso. Mas recuerda que su primo no respeta sus ambiciones y que le ha manifestado en ocasiones que nunca llegará a ser algo en la vida. Sin perder la esperanza, pues su pariente le ha manifestado de manera contradictoria admiración y fe, opta por emitir su comentario tragándose algunas opiniones mas. 

 

-“Porque me gusta saber”, se explica tranquilamente. 

 

            Su amor al conocimiento le causa algo de vergüenza y el tono inquisitorio de la pregunta inicial le ha dejado chivo, más ve respuesta le resultó satisfactoria. Se dirigen, entonces, hacia un establecimiento de comida rápida para almorzar. Una vez comidos, se dirigen hacia una casa con piscina. Se la pasan tomando tragos hasta casi las ocho de la noche. 

 

Se dirigen hacia la penúltima parada para  realizar el acostumbrado intercambio de asientos Antes de despedirse, planifican ir al rio a darse un chapuzón cuando amanezca. Ambos acceden.



 Sin mas, el recién llegado a su hogar le pide al ahora conductor un poco de algo que tenía en su mochila. Parten caminos y este se detiene antes  llegar a su casa en una popular cadena de pollo frito. Pide suficiente comida como para dos personas. Cena en su comedor antes de ir a dormir.

 

Cuando amanece sintió el exceso de grasa de anoche. Le había dado algo de gases que resultaban desagradables. Se toma un vaso de agua fría con el jugo de un limón persa. Llega y realiza la usual maniobra. Salen de la marquesina y empiezan a hablar de temas banales. Entonces, Juan expulsa el primer viento. 



  • “¡Que asco!”, le replica un indignado Joel. 

 

Siguen andando por la ciudad y viene la segunda flatulencia. Joel mueve la cabeza de lado a lado. Baja el cristal. Estaba tenso el ambiente. Es ahí que el siente en su interior una inmensa cantidad de gases . Procede a expulsarlos contrayendo su esfínter, realizando las pausas y repeticiones necesarias a fin de que la secuencia de pedos terminen produciendo una melodía.



  • “¡Mamaguebo! ¡¿Y tiene’ que tirá’elo’ con música?!”, espeta su victima

 

Juan de inmediato recuerda como los humanos anhelamos la armonía y que estamos cableados para perseguir la belleza. Pensó teorizar, pero temía sonar como un nerdo. 



  • “¡Pue’ para la yipeta y vamo’ a entra’no ahí mi’mo como do’ animale’ pa’ ve’ como e’ que tu quiere’ que yo me lo’ tire!”, dijo huyéndole a la erudición mientras hacía ademanes con los brazos. 

 

Joel se ríe y no dice mas nada. De repente, se escucha un ruido. ¡POFFF!

 

  • “¡¿Qué pasó?! ¡¿Acaba’te de jodé’ el vehiculo!?” pregunta algo asustado. 

 

  • “Se nos pincho una goma. Ni pa’ eso das tu. La vida no es nada más teoría” le espetan con desesperación y ceremoniosidad. 

                                                                                                                                       

Procede a parquear la nave a un lado de la calle. Pregunta si tienen un gato. Sin ser la primera vez que se encontraba en esa situación, lo busca y se lo pasa. Segundos mas tarde, se estaciona también un sujeto en una motocicleta.

 

Ambos sospechan pasa algo raro. El conductor sigue maniobrando para cambiar la goma. Ell tipo le hace mociones para que se acerquen. El dueto se acerca poco. 



  • “Yo soy un ladrón, entréguenme los celulares”, dice con voz aguda.



Tenia la cara tapada con una especia de tela. Se veía un bulto bajo su camiseta. Daba a entender que era una pistola. 



Al que hace poco andaba gozando de la vida y privando en macho, le pasan ideas por la cabeza . Que si bajo su camisa no había un arma y que si era su mano tomando la forma de una pistola. Sin quererse quedar a averiguar, desvía la mirada hacia su primo. Este actúa con rapidez



·       “¡¿Ah, si?!”, le dice con voz desafiante. 

·       “¡Policía!, ¡Policía!”, empieza a gritar con todos sus pulmones mientras corre dirigiendo su voz hacia los edificios vecinos. El antisocial da par de vueltas con su motocicleta. 

·       “¡¿Quiere’ que te mate, mamaguebaso?! ¿¡Quiere’ que te reviente!?”, le vocifera haciendo sonar sus neumáticos. 



El otro se dispara corriendo hacia la estación de gasolina de al lado. Llego a notar como el atracador emprende la huida tras resultar infructífero el atraco. 

 

Llega ahí una patrulla de la policía. Le preguntan que sucedió a los dos infelices. 



-“No’ trataron de atraca’ ”, dice el que empezó a vociferar



-  “¿Qué se hace? ¿Poner una querella en el destacamento, comando?”, pregunta el otro. 

 -“Difícil que a ese ladrón nosotro’ lo agarremo’”, dijo el oficial riendo con calidez y jocosidad. 



Les instruyen que tengan precaución y le preguntan que van a hacer ahora. 



-“Vamo’ al rio, todo tranquilo”, dicen al mismo tiempo. 



El que estaba cambiando la goma termina y reanudan la marcha.



  • “Picate alguito”, le pide a su co-piloto, quien diligentemente, saca el manual de la yipeta y coloca ahí el vegetal.



  • “¿Sabes? Por cosas como estas esta bien que usemos esta cosita...”, reflexiona con calma. 

 

-“¡Que idiota eres, Joel! ¿¡Que tiene que ver una cosa con la otra?!”, le replicó su primo.

 

-“Pues que esto no es un país. Que nada más nos queda buscárnosla para aguantar la realidad”, respondió con convicción

 

Su interlocutor asiente con la cabeza. Está intrigado y satisfecho con la respuesta

 

            Llegan y Juan realizó su acostumbrada rutina de meditar un poco. Después rebusca entre las piedras a fin de encontrar cuarzo, algo que abunda en la zona. Joel se desnuda con velocidad y discreción entre dos puertas abiertas del vehículo. Se pone su traje de baño con agilidad. Tras contemplar la naturaleza, el otro se mete con su bermuda de deporte que ya llevaba puesta. 

 

-“Cualquiera hace un skinny dipping”, le propone con picardía. 

  

-“¿Quién te detiene? Tu puedes hacer tu skinny dipping ahí mismito...” dice Joel con pureza. 



Pero a Juan le da, mas que vergüenza, miedo a que alguien lo vea y le arme un problema. Entonces, como de costumbre, se mete al agua vestido mientras desea silenciosamente poder estar en un sitio donde la ley y la tradición amparen al naturismo Empiezan a charlar. 

 

-“¿Tu te acuerda’ de la ve’ que se apareció un bruja y Dio’ no hablo por medio del cantar de los pájaros?”, preguntó el que un sociobiólogo diría es el beta del dueto. 



-“Si, lo recuerdo” dice conteniendo unas repentinas lagrimas . 



-“¿Tu senti’te algo ese día, verda’?”, inquiere con seriedad. 

 

-“¡Claro mamaguebaso!” le contestan con voz elevada. 

  

            Eran casi las seis cuando los dos primos se aproximan al polígono central de la capital. Quien era el líder, según Juan, dice que ahora se va para su casa para que los dos se cambien y salgan a las siete y media. 

 

-“¡¿Porqué no puedo quedarme así?”, replica indignado.

 

-“Porque vas para tu casa a ponerte como la gente”, le espetan



-“Yo quiero sentirme limpio mamaguebo también” continúa diciendo sin darle oportunidad al otro de que responda.



- “Mira, yo estoy bien así. Yo se que tu no ‘tas de acuerdo, pero yo vivo fuera y lo’ dominicano’ que vivimo’ fuera tenemo’ un permiso especial de andar en chores”, se justifica. 

 

“Ademá’, tu ya tiene’ un jean pue’to y no’ acabamo’ de baña’ en un rio”, sigue sin permitirle hablar. 

 

-“Si mamaguebo, pero no e’ lo mi’mo”, alegó Joel. 

 

-“¿¡Cómo que no!? ¿Y los campesinos que no tienen bañera? ¿No se bañan?”, le preguntó entonces

 

-“Quiero peinarme”, alega. 

 

-“Ta’ bien, vamo’ a cambia’no’ otra ve’, pero voy a salir en chores”, propone. Se percata de que han pasado frente a su casa sin detenerse.

 

-“¿Qué Pasó?”, inquiere



-“¡No! Tu querías ir directo desde el rio… ¡Pue’ vámo’ directo de’de el rio pa’ donde ta’ la gente”, le replican



-“Yo quería peinarme”, expone 

 

-“¿¡Quien te entiende a ti!?”, se resigna Joel. 

 

Se estacionan al frente de un local. Lucia abandonado. Dentro, hay un hombre vestido de militar bebiendo whiskey sin hielo en una copa de coñac. Joel hace su entrada gritando saludos. Juan le sigue tímidamente. Le presenta al militar indicando su rango antes de pronunciar su nombre. Le estrecha la mano. Toman asiento en una cómoda sala. 

 

En la conversación salió a relucir que esa mañana les intentaron atracar. Joel, con su acostumbrada proactividad, empieza a hablar del hecho y de la criminalidad en el país. A Juan no le cabe duda que acaba de hacer el ridículo, más el hombre uniformado se mostro intrigado. Entonces lo mira. Lo intimó amistosamente, con la cara, a compartir su versión de los hechos.



 Juan, nerviosamente, se limita a decir solo los hechos. Se siente un peso ligero, más sintió que al menos era un alguien en comparación con su primo. El uniformado, que también era el propietario del lugar, se mostró satisfecho. 

 

Entonces le dice a su compañero, con discreción vía mensajería instantánea, que estaba antojado de un pica pollo. Este rompe todo protocolo –pues el sitio era también un restaurant- y le pregunta al jefe si hay un sitio donde pueden ordenar pollo frito. 



-“Para este mañoso”, dice con desprecio, señalando a su pariente. . 



El oficial le hace una moción a una camarera



-”Un pica pollo, con delivery”, le instruye. 

 

Pasada la noche, vuelven a reencontrarse. Intercambian asientos .

 

-“¿Que vamo’ a hace’ hoy?”, indaga el recién apeado del sitio del chofer. 



-“Lo mismo que hacemos todos los días, cerebro”, escuchó.



-“Nada”, clarifica con desaliento. 



Joel rie infantilmente. Entonces llegan al sitio del atraco de ayer.  Juan pone cara de incomodidad.

 

-“Los atracos son como los rayos” le enseña.

 

-“Ósea, que nunca se repiten en un mismo sitio”, contesta siguiéndole el juego. 

 

-“Ajaaa…” dice Joel con una mueca. 

 

-“Ah, pue’ voy a mudarme en esa e’quina frente a la bomba”, dice riendo incrédulo. 

 

Joel decide pasar a recoger a una chica que conoció por una aplicación de citas. Juan pone cara de insatisfacción, pues no quería compañía femenina ese día. Le señala a su cita que el vehículo le pertenece, habiéndole pedido a Juan que por favor le siga el juego en su intento de seducir a la muchacha. 



Joel, que prefiere la compañía intima masculina, se siente dolido por la irrupción de la extraña en su espacio seguro en que había devenido esa amistad. Intentó socializar, sintiendo pena por la muchacha mientras quien era su compañero de vida para fines prácticos le mentía constantemente. Se sintió solo. Encendió un cigarrillo sintiendo la falta de la nicotina en su organismo. Reaccionó con una ira ligera y cortes cuando Joel interrumpió su fumada con una pregunta sin importancia.

 

-”Hay que deja’lo solo cuando ‘ta fumando”, le explica con una sonrisa a la muchacha. 

 

La mujer sonríe. Luce desconcertada, mas se siente cómoda allí. Joel la deja en su casa tras, aproximadamente, media hora. 



“¿Porqué se acabó la cita tan rápido?”, Juan investiga en cuanto la fémina sale del vehículo

 

 “Porque tu te porta’te como un indecente”, le replican 

 



“Es que te quería solo para mi”, dice Juan  en tono infantil y le agarra un poco de la grasa que forma un seno masculino en su pecho.

 

Joel sonríe. Suelta un ruido que dice mucho con su tono. Ríe incrédulamente. Después pone cara de satisfacción e inconformidad. 

  

FIN

 

Tuesday, October 20, 2020

¡Feliz Otoño 2020!

¡Llegaste Otoño! 

 

Desde hacía algunos días, me preguntaba si este Otoño tenía algo diferente. No lo sentía. Veo las peliculas de terror que ha subido Netflix y se que se avecina Noche de Brujas, pero sentía que “faltaba algo”. Hasta esta semana… 

 

Hace unas semanas, pensé en titular este artículo: “¿¡Llegaste Otoño!?... ¡Creo que sí!” porque creo que se empezó a sentir. Sin embargo, antes de escribir, me decido a buscar en el buscador sobre los aspectos espirituales del otoño del 2020, para ver que tiene este Otoño de especial y…¡O sorpresa! ¡El equinoccio había sido el Martes pasado! 

 

Los seres humanos hemos construido una gran civilización imperfecta que nos da pero también nos quita. Creo que perder la observancia de los astros y las fiestas es parte del descontento civilizacional actual: inventamos celulares que no nos dejan dormir, negamos la realidad del espíritu con un cientificismo más filosófico que científico (según Tarnas) y olvidamos que así como las estaciones afectan a las plantas y a los animales, nos afectan a nosotros. 

 

Ciertamente, tal vez la división “Primavera, Verano, Otoño, Invierno” no sea óptima para la República Dominicana. Tenemos nuestros equivalentes: época de lluvia y época seca. Mas no creo irrelevante las estaciones para dominicanos de ascendencia de regiones que sí tienen temporadas como Europa y Japón por, entre otros motivos, la genética. Recordemos también que nuestro país está tan lejos de la línea del ecuador como de Nueva York, a no ser por una pequeña diferencia casi equivalente a la distancia entre Santo Domingo y Port-au-Prince. 

 

Contemplo mi cosecha de este año con mucho agradecimiento. Recuerdo como en Secundaria, tras cada año escolar, se realizaba una misa de acción de gracias. Por diversos motivos, en más de una ocasión no rendía adecuadamente. Me pesaba en la conciencia y no estaba conforme con mi cosecha. Hasta que un año, motivado con la necesidad de aumentar mi índice académico para poder ser candidato a presidente del consejo estudiantil, logre entrar al cuadro de honor. Fue en tercero de Bachillerato. Decían en mi época que tercero y cuarto eran más fáciles que primero y segundo. Pero también puse bastante de mi parte. Ese año me sentí satisfecho con mi cosecha. 

 

Este año es igual. Me siento muy agradecido. No solo adelgacé unas treinta libras. También he hecho un gran trabajo interior para dejar de comer compulsivamente y que mi recomposición corporal sea permanente. Como ser racional que soy esto es posible, si bien es cierto que en un sentido tengo la biología en contra. Asimismo, veo logros en la política que tal vez sean nada.

 

Estoy a punto de coger el examen para ser Personal Trainer, ya leí el texto requerido. Sigo fuerte en mi superación del tabaquismo y vale la pena mencionar eso. A veces logramos realizando metas y a veces logramos no deshaciendo conquistas. Creo que cierro este año como un ser humano más fuerte, inteligente, autorrealizado, feliz y libre. ¡Cheers! 

 

“Estar ocioso es algo que no se comprende en un varón con alma de apóstol” -San Josemaría Escrivá. 

 

 

¿Y si no hubiesen matado a Trujillo?

 

¿Qué hubiese pasado si no hubieran matado a Trujillo? Hay quienes opinan, basándose en el comportamiento económico del dictador, que hubiese incursionado en el narcotráfico. Que era inevitable, que eso era lo que estaba de moda luego de su muerte para volverse ultrarrico. Pero no creo que eso estaba escrito en piedra. 

 

Trujillo tenía más opciones para seguir enriqueciéndose. Está la minería. Tal vez hubiese resuelto las trabas que le impusieron para vender azúcar. Tal vez hubiese podido incursionar en la banca. Era fabricante de armas. En esos tiempos el conflicto estaba en sus buenas. ¿Quién armó a Batista para luchar contra Castro? 

 

De igual manera, Trujillo hubiese podido haberse beneficiado de la mafia que Fidel Castro botó de Cuba y hacer negocios con ellas. Tal vez la R.D. hubiese sido el paraíso de casinos, sol, sexo y arena. A los norteamericanos les gustaba mucho Cayo Levantado. Tampoco había que hacer pupú donde se come, aunque los cubanos y los dominicanos no somos lo mismo. Una economía tuvo máquinas y esclavos, la otra no…. 

 

Es imposible determinar qué hubiese pasado si el atentado del 30 de mayo hubiese fracasado. Recordemos que los hombres ejercen el libre albedrío pero no en condiciones de su escogencia. Tenía Rafael Leónidas Trujillo un panorama adverso: unos Estados Unidos volteandose,divididos en torno a su figura, y una Iglesia Católica en contra que ni el concordato pudo aplacar. Cumplió 30 años en el poder y esto significa que le iba a tocar gobernar durante el “relevo generacional”. ¿Lo sabía? ¿Supo leer esa circunstancia? 

 

Creo que con respecto a los Estados Unidos iba a verse en la necesidad de apostar a lo militar. Recordemos que en un momento a Trujillo le favorecen los militares norteamericanos pero su clase política y sociedad civil le adversan. Tal vez Johnson y Nixon, que llegaron después, le hubiesen favorecido más que Kennedy. Tal vez hubiese hecho una exitosa negociación con la clase pudiente de los Estados Unidos. También, del mismo modo reitero que doy cabida a la posibilidad de que hubiese fortalecido sus vínculos con la mafia. Del mismo modo,la historia recoge que prefirió o se vio obligado a entablar amistad con Fidel Castro y a Che Guevara. Esa es otra posibilidad: Trujillo ahora aliado de la Unión Soviética. Hay indicios que nos permiten apoyar la tesis de que esa hubiese sido su estrategia. Me gustaría contar con más información para poder hacer este ejercicio. Creo que faltan archivos por desclasificar. 

 

Volviendo al 30 de mayo de 1961, dicen que Trujillo sabía que esa noche había una emboscada. Posiblemente, de las cosas haber sido diferentes, hubiese escuchado a su seguridad y hubiese burlado el atentado. Y tal vez el régimen hubiese sobrevivido contra todo pronóstico. Es posible que los gobiernos de derecha que estaban por llegar le hubiesen tendido la mano, como el de Pinochet. 

 

Todo esto, claro, si hubiese gozado de buena salud. No sabemos a qué edad murió Trujillo. Digo, a qué edad hubiese muerto Trujillo. Tal vez solo le hubiesen quedado 6 años mas de vida y hubiese muerto en el 1967 con 76 años. El régimen pudo haber sobrevivido esa muerte: está el caso de Duvalier, está el de los Somoza y está el de los Kim. 

 

Es posible que a falta de la figura del “magnate”, el trujillismo hubiese preservado el poder militar. Hubiese tenido que cederle espacio a la oligarquía tradicional en lo económico, pero tal vez hubiese permanecido más grande que esta. Políticamente, hay una probabilidad de que Balaguer hubiese permanecido a la cabeza. Claro, si sus enemigos no se la volaban.

 

¿Que hubiesen hecho los herederos de Trujillo? Tal vez, Ramfis hubiese optado por una carrera diplomática o por ser bohemio.  Rhadames por jugar un rol preponderante en el ejército, y Angelita alguna especie de “matrona del pueblo” involucrada en causas de caridad. Sin el “corre corre”, los parientes del dictador hubiesen quedado repartidos por todo los estamentos de poder. 

 

Sobre las empresas que legó, hubiesen tenido que adaptarse al libre mercado. En vez de monopolios, hubiesen “bajado de nivel” y pasado a ser agraciadas con jugosas contratas. Además, pronto entraría en crisis el azúcar cubana. ¡Trujillo o sus herederos pudieron haber aprovechado esa coyuntura! Y existe la posibilidad de que Ramfis hubiese asumido su rol como heredero de su padre, lo anterior es entendiendo que no lo hubiese hecho. Tal vez con Ramfis a la cabeza, hubiese podido mantener el poder político. Porque el pueblo quería cambio, como es normal después de treinta años. Pero tal vez pasar de Rafael padre a Rafael hijo hubiese bastado para aplacar la ira popular. Claro, se rumora que no tenía el visto bueno de los Estados Unidos y esto es un factor que complica la ecuación. 

 

Con respecto a la iglesia, veo de pronto dos escenarios. Primero es que a Trujillo le tocó vivir el papado de Juan XXIII. Fue un Papa progresista. Su encíclica fue sobre la paz y el desarme nuclear. Pero en 1963, entra en escena Pablo VI. Su encíclica mejor conocida: humanae vitae. Esta fue contra la anticoncepción. Evaluando el cambio de prioridades en la jefatura de la iglesia, propongo que un régimen como el de Trujillo es posible se hubiese visto con un clima más favorable con este giro que dió la institución con sede en Roma. 

 

Además, Trujillo pudo apostar también, como en la práctica llegó a empezar a hacer, al inflar al protestantismo. No se ha evaluado el rol de esto en la ira de la Iglesia Católica Romana. Recordemos, no obstante, el comportamiento de católicos y protestantes durante Alemania Nazi. ¿Le hubiese convenido a los remanentes del trujillato un pueblo mas evangelico que católica? Sería insensato no hacer esa pregunta. 

 

En fin, muchos sucesos pudieron haber sucedido de manera diferente: 

 

  1. Mejores relaciones con Estados Unidos: apostar a perder la mitad para no perderlo todo. También, analizar qué rol hubiese podido jugar la mafia. Entiendo que quedan archivos pendientes por desclasificar sobre el asunto. 
  2. Posible mejoramiento de relaciones con la Iglesia Católica tras el papado de Juan XXIII. Buenas relaciones con otras iglesias.
  3. Ramfis cambiando de parecer sobre el rol que quiere desempeñar como heredero de su padre. 
  4. Mejor estrategia frente al “relevo generacional”. Es común saber que el problema de Trujillo, al final, ¡fueron sus amigos y los hijxs de sus amigos! 
  5. Que uno de los conjurados hubiese quedado esa noche inmovilizado por alguna dolencia y se hubiese roto el plan. Como casi pudo suceder, a según se afirma, por la incoherencia de la CIA. 
  6. Haber adelantado la conversión de la R.D. a un satélite sovietico. Recibir la inteligencia y jugosos subsidios de la Unión de Repúblicas Socialistas. 
  7. Y claro, la tesis inicial con la que abrí: alianza con Escobar y el Cartel de Medellín. 
  8. Tal vez hubiese triunfado el atentado contra Betancourt y Venezuela hubiese pasado a ser colonia de la República Dominicana. O de Moscú, por lo tratado en el punto 6. 
  9. Tal vez Trujillo se hubiese enemistado con Pinochet, en vista de que el capitalismo dominicano lo enriqueció por no ser laissez-faire. Después de todo, mencionan que Pinochet era un creyente en la libertad económica, si bien es cierto sacrificaba la libertad con respecto al hambre en beneficio de la libertad para subir el pan. 

 

Y claro, no olvidemos lo primordial. En buen dominicano “cuando ‘ta pa’ ti, ‘ta pa’ ti”. Después de todo, hay testimonio de que Trujillo presintió su muerte. Así como no tuvo pa’ Fidel en mil ocasiones, tal vez esa noche estaba para él. 

 

Pero no dejo de preguntarme, ¿cómo sería mi país de no haber eliminado físicamente a Trujillo? ¿Tendría zero delincuencia común? ¿Sería el país más amigable del mundo para hacer negocios? ¿Los camiones cisterna lavarían la sangre de los que protestan en las calles, junto a la mugre, cada mañana? ¿Estuviera el peso a la par del dólar? ¿Estuviéramos aislados internacionalmente? 

 

¡Es imposible saberlo porque es imposible saber a ciencia cierta qué hubiese sucedido con Trujillo vivo el 31 de mayo de 1961! Podemos predecir algunas cosas. Algunos nos tomamos la libertad de intentar hacerlo de forma amateur. 

 

Pronto será el 24 de octubre. Yo ‘toy jarto de la delincuencia, la ineficiencia, la pobreza extrema, la basura y las mil demás vicisitudes del sujeto dominicano. Hemos progresado mucho, pero también hemos retrocedido en otros aspectos. Es difícil decirlo, pero hay que decirlo. Apuesto a la democracia y a la buena voluntad de los buenos dominicanos. Espero que los más buenos que malos seamos más. No sé si es así. Pero si no es así, tendremos que ser los más fuertes. ¡Podemos recobrar nuestro país! 

 

Quisqueya 

la tierra de mis amores

De suave brisa

De lindas flores

 


 

Trujillo: hijo de militar ascendido por Lilís, protegido de su tío Plinio (hijo del ahijado de Juan Pablo Duarte), horacista en su juventud, demostraba su don de mando previo a ser militar como comandante de más de cien hombres para labor agrícola. Obtuvo la mejor nota en cuanto a higiene y apariencia en el primer informe militar de las fuerzas de ocupación. Me pregunto si tuvo contacto con mi bisabuelo cuando lo enviaron para San Pedro en 1922. A mi abuelo le faltaría una década para nacer y otra más para empezar a trabajar en el Colmado Mejía: el más grande de Macoris. 

 

En opinión de algunos, comandante en jefe de una Era que puede considerarse fruto de la educación hostosiana. 

 

Dicen que era atracador, aunque no hay hechos fehacientes que lo demuestren. Tal vez hizo algo algun dia y el dominicano lo salseó. Tal vez quienes sabían algo se lo llevaron a la tumba. (Para más información ver “Biografía de Trujillo” de Fernando Infante, año 2018)



Sobre el tener que vivir, el tener que funcionar en la economía que se critica y el tener que ver como cambian las cosas

 

He meditado sobre mi postura política a la izquierda del centro y lo que es el emprender. Estoy en paz a raíz de una realización: estamos insertos en una economía que tenemos que criticar y a la cual le tenemos que rendir cuentas. Entiendo que no todo el mundo pueda criticarla. Mas yo creo que estoy en una posición en la cual puedo hacer crítica. Cada caso es único. Eso obedece a la conciencia individual. 

 

Esto me viene a la mente fruto de la conferencia de startups HackOut 2020. La pase muy bien y conocí gente que creo de gran valía. Me emocione cuando me llegó el e-mail invitandome a esa feria de start-ups. Después de todo, ¿quién no quiere un start-up? El start-up se ha convertido en un símbolo de nuestra era, al menos para los occidentales, aunque los asiáticos no se quedan atrás. Repercute en especial al millennial. Es la posibilidad de hacerte rico siendo tu propio jefe. Ese mundo está lleno de personas que no le rendían al sistema adecuadamente hasta que “dieron un palo”. Se quemaban en la universidad y fracasaban en todos los empleos, pero ahora son millonarios. 

 

Eso de la universidad es complicado. Yo escogí rendirle a ese sistema. Afirmó, por igual, que no hay nada malo con el aprendizaje guiado. Sin embargo, hay malos hábitos y tradiciones en la academia formal. Eso tiene que cambiar. Después de todo, aun tengo pesadillas con exámenes de álgebra y me gradué de secundaria hace casi una década.

 

 Sospecho que ese éxito de esos emprendedores, luego de fracasar en escuelas y negocios tradicionales, puede ser debido a que estas personas tienen mentes únicas y el sistema educativo que tenemos muchas veces no es amigable a esto. De ahí que digan que 20% de los humanos son genios y de esos solo 1% se desarrollan. Tal vez la cifra esté algo chiflada, pero comparto el espíritu de que el mundo a veces no es amigable a gente con mucho potencial. Después de todo, está en la ley dominicana: atención particular a los estudiantes con habilidades especiales. 

 

En fin, hasta me sentí medio hipócrita porque el otro día advertí sobre los peligros de mezclar negocios con políticas. Días después, yo que soy políticamente activo, termine finalista de una feria de ideas para emprender. Pero no es de eso que hablo cuando advierto sobre los peligros de mezclar el afán de lucro individual con el trabajo por  el bien de la sociedad. Después de todo, es legal y creo que ético que el político se desarrolle como actor económico o como profesional si lo desea. Lo que no es ético es, a mi juicio, ser favorecido con una contrata cuando en el concurso (si se hizo) otro tuvo una mejor opción. Eso a veces ocurre porque algún político quiere hacerse de un capitalista de bolsillo. Creo que podemos luchar en contra de eso. Pero también es posible que un político serio nunca vea un centavo por su actividad a favor de la sociedad. Hoy en día, esto es en especial importante porque los dominicanos hablan de reducir los privilegios de los gobernantes. Pienso que debemos, como sociedad luchar, por eliminar los privilegios injustos en todos los sentidos. Después de todo, recordemos que todo ciudadano es un pequeño político en un sentido. Tenemos, en teoría, sufragio universal y mecanismos de participación ciudadana. Si hay que rendirle a la economía al mismo tiempo que la criticamos, nos vemos en la obligación de ser simultáneamente actores políticos y económicos.

 

Yo veo como la actividad económica puede ser, para algunas personas, parte de su autorrealización. Con eso hago referencia a Abraham Maslow, gran psicólogo humanista que trabajó mucho la motivación. Para relacionar esto que vengo tratando con otro tema trabajado por el expresidente de la APA, menciono que Maslow dice que parte de ser un ente autorrealizado abarca no hacer las actividades por los resultados que nos traerán sino por el disfrute que nos trae su realización. Eso me hizo cuestionarme, como he hecho en múltiples ocasiones, que me gusta verdaderamente.

 

Un dia me pregunté, para descubrir que me gusta, que haría con mi vida si el dinero no fuese importante. Si no existiera. Cuando me hice esa pregunta, tenía muchas ganas de agarrar mi celular y empezar a hacer periodismo ciudadano. Había visto que algunas cadenas noticiosas reciben ese material. Además, había pensado estudiar esa profesión más me aleje por los bajos salarios. Entonces, me vino a la mente eso: periodista. En seguida, recordé que consumo mucho material de Ciencia Social por placer. Entonces, dije que también sería profesor de Historia y Ciencia Social. Pensé que eso como aporte a la sociedad me podía acercar en vez de alejar hacia una vida plena. 

 

¡Hay que trabajar! Si nos mudamos a una comuna para escapar del capitalismo, de todos modos tengo que aportar. Entonces, en una comuna, con gusto sería periodista y profesor. No puedo consumir la carne del carnicero, la avena del agricultor, el jabón del jabonero, la medicina del sanador, el arte de los artistas y la defensa del abogado ¡sin ofrecer nada de valor a cambio! 

 

Me gustan muchos temas: sexologia, psicologia, economía, ciencia política, algunos aspectos de la biología y la medicina, literatura, cine, ciencias de la religión, filosofía, dominicanología, lingüística, historia, estrategia, mercadeo, publicidad, business development, bodybuilding y artes marciales, entre otros. 

 

En algunos temas me adentro profundamente y los disfruto cada segundo. Más hay otros que confieso hago al menos en parte por las consecuencias que me traen. Es importante no confundir la renuencia a empezar con el no disfrute de la actividad. Por ejemplo: puede darme pereza el taponazo camino a una actividad y el simple “pararse de la cama” para iniciar un proyecto. Mas dicen que uno “nunca se arrepiente de un work out”. 

 

También pueden influir las experiencias pico. Esto es, cuando el tiempo se desvanece, el sentimiento se sobrecoge y las necesidades humanas se hallan colmadas. Coger un libro puede ser una experiencia pico. Leerlo también. Más a veces sentarse a leer no es una experiencia pico, pero conduce a una. 

 

Eso me pasó practicando judo. Lo primero que me vino a la mente, cuando leí que las personas autorrealizadas emprenden las actividades por el goce de realizarlas y no por las consecuencias que nos traen, fue el judo. Después el bodybuilding. Me asuste. 

 

¿Y si verdaderamente no me gustan estas actividades? ¿Y si solo las hago por las múltiples consecuencias positivas que me traen? Porque cuando mi primo me pregunta si quiero practicar judo, le digo con sinceridad: no lo se, pero quiero los beneficios de practicar judo, entonces tengo que hacerlo. 

 

Me vino a la mente, también, el cepillarse los dientes. ¿A quien no le ha dado pereza tener que cepillarse cuando uno está tan muerto de sueño que lo único que desea es dormir? De ahí se desprende que tendría que decirle a Maslow que a veces hay que hacer cosas que no disfrutamos y que esto no atenta contra nuestra autorrealización. Ahora, mencionare que considero una especie de “experiencia pico” la sensación que en ocasiones tengo después de una cepillada con hilo dental, limpiador de lengua, tiempo requerido, y gárgaras con enjuague de menta. 

 

Y es que hay actividades que dan experiencias pico es después de realizarlas. He tenido experiencias pico en el judo y en el bodybuilding. Cuando por primera vez me dijeron que mi caída estaba fenomenal, cuando por primera vez anoté un punto, cuando alguien compartió frutas después de entrenar, cuando cumplo mis macros, cuando me felicitan por mi forma y cuando veo en el espejo el fruto de mi trabajo. Reitero, a veces es desde la noche anterior que la realización de la actividad constituye un estado de unidad místico (la experiencia pico). Pero a veces, no me paro de la cama sin el despertador como todo un campeón y con una gran sonrisa para ir a entrenar. A veces, la experiencia pico es después de hacerla. A veces, es intermedia la experiencia: a veces es durante la actividad. 

 

He tenido workouts que desde la noche antes me colocan en ese estado mental tan especial. Más, a veces, es en medio de la actividad. En ocasiones, es por la noche antes de dormir. Pero bueno, estoy tranquilo ya que Maslow dice que los estados pico son parte de la autorrealización. Osea, que mientras algo me de estados pico, consideraré funcionan en pro y no en contra de mi búsqueda del alcance del potencial pleno. 

 

Además, algunas actividades son gustos adquiridos. Recuerdo que una vez le pedí a un personal trainer, con toda la buena intención del mundo, que me impresionara con su conocimiento del ejercicio. Porque yo había leído mucho Men 's Health y quería que me bajaran el rango. De inmediato empieza a hablarme sobre una de las últimas tendencias del mundo del ejercicio: el manipular los niveles de oxígeno mientras nos ejercitamos para conseguir un mejor resultado. ¡Me caí pa’ tra’! 

 

Recuerdo ese episodio porque en su momento esa idea me pareció el asunto más descabellado del mundo. Más, el otro día, investigando sobre máscaras para ir al gimnasio durante la pandemia, me tropiezo con las que permiten manipular el nivel de oxígeno y sopese pedir una. Después es que entrelazo el primer episodio con el segundo. Lo que hace tres años me pareció descabellado, hoy me parece una idea bastante chula y normal. 

 

Para mi, ir al gymnasium es querer ser como mi papa. Leo sobre los antepasados y su entrega al entrenamiento físico y algo se levanta en mi que me dice que tengo que ir a levantar objetos pesados y aprender los principios de la lucha libre. Ahora, se que el camino no será del todo placentero. Pero recordemos a Sigmund Freud cuando dice que en el futuro veremos los momentos de mayor lucha como los más bellos. 

 

La ciencia moderna le ha dado validez a que podemos querer cosas contradictorias. Freud hablaba del id, el ego y el superego. La neurociencia nos demuestra que es posible que una parte de mi cerebro quiera comerse un pedazo de bizcocho y que otra parte quiera no comerselo. Y bueno, los filósofos pueden opinar todo lo que quieran. Yo solo sé que me tracé una meta y que pienso alcanzarla.

 

 Ahora, ciertamente hay que conocerse: ¿hablan más los hechos que las maquinaciones de la mente? Muy posiblemente, pero hay que saber interpretar los hechos.  ¿Esta bien que, si un camino hacia un destino bello me da nauseas, disfrute más el destino que el camino? Creo que si no disfruté el camino este aun pudo haber sido una vivencia importante. Puede que hoy no lo disfruté, pero si nos llevamos de Freud, tal vez su contemplación sea “experiencia pico dilatada” . 

 

¿Pensar en un mundo mejor nos hace disfrutar más o menos el mundo que nos tocó vivir? Veo como la conciencia sin juzgar tiene su lugar junto al trabajar para disminuir el sufrimiento. Y para eso hay que pensar. Hay que pensar y hay que trabajar. Siempre contemplando la posibilidad de que podemos saber lo que tenemos que hacer sin comprenderlo del todo. El gusto hace al hábito pero también el hábito hace al gusto. 

 

¡Encuentra el arquetipo escondido! ¿Una sincronicidad?