Friday, May 1, 2026

Cuento: El niño ladrón.

Cuento: El niño ladrón.

 

    Era Joel Bustamante una estrella de hombre. Hijo de un acaudalado empresario, nieto de un importante líder comunitario, le llamaban "el Rubio" por su tez clara en su ciudad natal, el Distrito Nacional de Santo Domingo de Guzmán. Un día va para la farmacia a comprar su medicamento de dormir.


    Estaba algo cansado. El subsidio del dolár unido al desplome del campo dominicano ocasionaba que, de cuando en vez, escasearan medicamentos esenciales importados. Debió ir a la plaza comerical que es la segunda mas cercana, porque su seguro médico solía darle problemas en la primera. La dependiente, muy atenta, le reconoce pues era un usuario usual en esa sucursal.

     

    Es ahi donde ve que una dependiente que reconoció haber visto en una actividad de su partido político se tapa el ojo derecho con una mano. Era usual en algunos circulos llamarle "piratas" a los delincuentes. Joel se confunde un poco...


    En la República Dominicana, es común llamarle "pirata" al que de manera interesada cambia de equipo y candidato político a segun quien gana y quien pierde. Se pregunta si esa compañera de la base del partido le esta insinuando falta de apego a la institución, lo cual le confunde. Pero entonces, nota una niña que le llegaba a poco mas que la rodilla demasiado cerca. Detras, ve una mujer joven de aspecto venezolano con un coche de bebé. "Conchale, es verdad que el crimen venezolano es mas sofisticado, cuida'o si esa niña es una descuidista entrená por la mamá", dice Joel con su mente. Ve el rostro de la mujer, que se ve con algo de alcurnia, y de inmediato cree que es parte de la elite que perdió todo con el chavismo; se pregunta si es quizas algo político dada su cercanía con algunos sectores de las izquierdas o si es meramente que, como dice cariñosamente su hermano menor, "tiene pinta de rico".


    Muy disimuladamente, porque no cargaba nada en el bolsillo salvo su llavero, su cedula de identidad, su carnet del seguro medico, su tarjeta de debito y su control del portón del edificio, coloca su mano encima del bolsillo. Siente la energia del ambiente algo tensa y con frustración de manera eterea e invisible. ¡Pero la niña no se aleja!


    Ya con menos disimulo, vacia ambos bolsillos y coloca todo en el mostrador. La niña se aleja y se acerca al otro cliente que estaba siendo atendido en caja. Nada mas dice Joel, para sus adentros, "¡Yo espero no fracasar con estos descuidistas el dia menos pensado!".


    Camino a casa, se encuentra con un teniente de la policía, amigo de infancia, que necesitaba comprar un vino en un establecimiento cerca de su casa. "Conchale, a la verdad que esos venezolanos traen vinos buenos de Italia", le comenta. "Si, son caros, pero son buenos", le responde Joel. A sabiendas que tiene fama de ser muy cercano a muchos venezolanos, mas que el dominicano promedio, le comenta al teniente a quien le cuenta muchas cosas que suele guardarse vista la madurez de ese oficial que ha visto y vivido muchas cosas, "Creo una venezolana esta entrenando a su hija como carterista".


   "¡No ombe no hermano!". "La niña es dominicana y su mamá es venezolana, y no es una niña ná, es un enano disfrazado...ya tu sabe' lo' sofistica'o que son esa gente". Joel se ríe y dice "En esta vida se ve de todo". Un ave se posa frente a la mata de mango de frente a su casa. "Mira al pajarito de Maduro, cuida'o si es Chavez" le dice Joel al teniente justo antes del ave emprender su vuelo hacia el este.


FIN.