Un diagnóstico retórico del hombre americano en su encrucijada.
“La verdad es siempre revolucionaria"-Vladimir Lenin
Hay quienes teorizan, de manera cómica, que lo que mantiene a nuestra sociedad en órbita, a los cimientos de la civilización occidental "en su puesto", es la Coca-Cola de dieta. Para mí, la Coca-Cola de dieta es un chiste...Compro el café descafeinado y la "sal" baja en sodio, compro el "econocombo saludable" de McDonald's, hasta compro el Sunkist de dieta porque por lo menos me parece bebible...
Mas, en algunas mediciones, vemos que en muchos compradores de Coca-Cola light el principal móvil es la conveniencia, encaje con marca personal deseada, e incluso personas que "guardan sus calorías" para postres y frituras y creen que beber refresco que sabe mal es mejor que tomar agua mineral. Esto nos ilustra algo: la Coca-Cola de dieta es un mal necesario. Le permite al occidental participar de las bondades de la civilización mientras esconde mejor sus neuróticas contradicciones: me vendieron que podía disfrutar del estilo de vida que promueve la marca si trabajo duro, estudio mucho y cuido mi salud, pero la sociedad que me dificulta ese equilibrio me dio un refresco acalórico que no resuelve esa contradicción del todo, pero mitiga la percepción de la misma...
Esto se comporta de manera interesante en la etapa transitoria de la historia, que a veces "necesita empujones", que es 'La América de Trump': tenemos una administración en los Estados Unidos que promueve un retorno a la masculinidad ancestral, condición sine qua non para un retorno a la grandeza americana, con una Coca-Cola de dieta en la mano. Vemos un retorno al sebo de res y una cultura atlética que surge con una masculinidad americana contestada por la masculinidad soviética, después de ser materia de chiste la percepción de un buen americano como el que pide suficiente comida para dos personas en McDonald's, pero con una Coca-Cola de dieta en vez de normal. Ahora parece ser que el patriota es el que se asegura sus papas estén fritas en sebo, y si no pide Coca-Cola Zero, se asegura su refresco esté hecho con azúcar de caña en vez de jarabe de maíz o, mejor todavía, leche con chocolate siempre y cuando esté entrenando duro (si es un hombre blanco, o la minoría que puede comportarse como tal a según la costumbre americana). El "paleo-populismo" tiene su público...
Europa luce decrépita. Es el viejo mundo. Irónicamente, en el nuevo mundo, muchos anhelamos bondades de la Europa de la posguerra pero yanqui es yanqui, y americano es americano e isleño es isleño...¡Más del doble de la población mundial actual cabe en el estado de Texas con densidad poblacional de Manhattan! No digo yo que esa gente sea tan individualista, siempre y cuando haya un McDonald's cada diez minutos para ir al baño en la carretera. Pero más sabe el diablo por viejo que por diablo: algunos opinan que la I.A. va muy rápido, y yo me confieso tecno-optimista mas es cierto que si no sabemos qué es ni cómo usarlo, quizás parte del esfuerzo debe orientarse a saber qué creamos y cómo lo usaremos en vez de engordarlo. Ahí Europa lidera, pero no recordamos al emitir ese tipo de opiniones que el americano está preso en su laberinto: el que no nada hacia arriba se hunde.
Es un laberinto interesante: Europa desencantada de su magia reflexiona sobre el pasado, América tan mágica como de costumbre, busca expandirse hacia el futuro...John D. Rockefeller, el hijo por antonomasia de la ética protestante del trabajo dijo que "Si tu única meta es hacerte rico, nunca lo vas a conseguir". Su nieto rebelde, y por deducción, bisnieto de la ética protestante del trabajo, sería el movimiento FIRE (Financial Independence, Retire Early o Independencia Financiera y Retiro Temprano en el español), que divorcia al capitalismo de su misión civilizadora histórica, bien puede contestar "Suerte que no quiero ser rico, solo quiero ser libre". Se llevarían bien con Hugo Chávez quien dijo que ser rico es malo, pero que ser libre es bueno.
FIN.

No comments:
Post a Comment