¡Volvamos al campo! Linda consigna...Me hace pensar en programas de re-ruralización que subsanen los estragos de la urbanización forzosa que tantos estragos nos trajo aquí en Europa, así como también en Norteamérica y ni hablar de América Latina (no tocaré los casos allende a las fronteras de nuestros ríos y mares, como el chino).
Pero ahora digo yo, ¿no es la neurosis, ese malestar civilizacional que hace justicia al viejo adagio de que no hay atajo sin peaje ni rosa sin espinas, una evidencia de que la emigración forzosa parcial del campo a la ciudad no solo trajo mano de obra campesina a la urbe, sino también las costumbres campesinas? En ese caso, eso de volver al campo amerita una segunda idea: nunca nos fuimos del todo.
Empezaré hablando de mi: vivo recordando que tres de mis cuatro abuelos son campesinos. Eso lo veo en mi cuando disfruto, por ejemplo, de aparcar bajo un árbol tras un mitin político a durar "una hora sin reloj" disfrutando de su sombra. Creo que hay citadinos que eso les puede resultar estresante. Sonreí cuando, ese mismo día, allí mismito, vi dos abejas apareandose en pleno Otoño, en el centro de la ciudad de Madrid.
Con I.A. investigué un poco porque pensé que las abejas solo se aparean en primavera. Con I.A. También he investigado las implicaciones de ser un "campesino con ordenador", valga la ironía. Veo a muchas personas con un extracto campesino quizás más marcado que el mío, sé que muchas personas creen que parezco un tío muy citadino y norteamericano en mis formas. Me pregunto si se sienten quizás algo "inadecuados".
¡Si ellos supieran que yo quiero ser como ellos cuando sea mayor! El campo es el estado por defecto de nuestra estirpe. La urbe fue un "invento moderno" con sus desavenencias y vicisitudes. Yo busco del campo, ¿es que hay un tesoro más precioso que aprender del que nunca lo perdió?
Si confieso algo...Sé que hay personas con suficiente libertad para escoger, habiendo sopesado y socializado lo bueno y lo malo de las opciones (de seguro ambas apestaban, ¡bienvenidos a la civilización), y escogen vivir en la urbe en vez de en el campo. Será que, si como tanto pregono, el trabajo dignifica al hombre y lo acerca más a Dios, que parecen que están bajo la impresión de que la fábrica en la urbe es donde mejor emprenden eso.
Bien puede ser una fábrica de hospitalidad (hotel), una fábrica de acondicionamiento físico (gimnasio) y una pequeña fábrica de comida (el establecimiento del autónomo que les cocina), no quiero y no puedo juzgarlos...¡Porqué yo también entiendo que voy en la urbe!
Varios románticos (Latinoamérica, España, Francia), trascendentalistas (Norteamericanos) y volkistas (Alemania) han llegado a las mismas conclusiones. Flipo en todos los sentidos cuando el escritor que no podía salir de la naturaleza menos modificada por el hombre en el campo dijo que "Todo lo bueno es salvaje y libre". No puedo llevarle la contraria, flipo cuando veo -en su justa medida- una buena salvajada ja ja...

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