Friday, July 27, 2018

La dialéctica y el ajusticiamiento de Lilís

     Decir “una relación dialéctica” es otra forma de decir “una relación contradictoria”. A los estudiantes del materialismo histórico se nos enseña que el motor de la historia son las contradicciones entre las clases sociales, si bien es cierto que influyen muchas veces otros factores.

     Dicho esto, veamos qué nos pueden decir las contradicciones económicas de esa época sobre que hay detras del ajusticiamiento de Ulises Heureaux.

     Cito a Juan Bosch, que elegantemente describe lo siguente: Lo que en fin de cuentas provocó la muerte de Lilis fue la emi-sión de billetes y de moneda metálica de baja ley. Los billetes se depreciaron en forma alarmante. En cierto sentido eso tuvo buenos resultados, pues la mediana y la alta pequeña burguesía se asustaron con la baja constante de la moneda y comenzaron a in-vertir en construc-ciones y en cultivo de cacao, café y frutos me-nores; pero al final la situación se tornó tan grave que se produjeron protestas y negativas a aceptar las llamadas “papeletas de Lilis”. Heureaux respondió a esa actitud con medidas de extremado rigor, que en algunos casos llegaron al fusilamiento. La impresión que tuvo el país fue que el dictador llevaría a todo el mundo a la ruina con la misma mano dura que había usado para llevar la República al punto de desarrollo a que había llegado. El caso de Jimenes era un ejemplo de lo que les esperaba a todos los que tenían algo que perder. Colocada en esa situación, la pequeña burguesía dominicana, en sus dos sectores más altos, no tenía sino una salida: deshacerse de Heureaux por la vía del atentado político, puesto que la vía de los levantamientos armados había sido cerrada por Heureaux, que había debelado una por una todas las rebeliones que había habido en los veinte años del gobierno de los azules. Un grupo de medianos propietarios y comerciantes de Moca organizó un complot para ponerle fin a la dictadura de Lilis; uno de los complotados, llamado Ramón Cáceres, abatió a tiros a Heureaux el 26 de julio de 1899, y en esa hora se vio que Heureaux había tenido razón al conquistar la buena voluntad de los hombres más agresivos de la baja pequeña burguesía: uno de ellos, el “general” Perico Pepín, salió de Santiago con sólo veinte hombres; entró en Moca, recogió el cadáver de Lilis y volvió con él a Santiago. AlIí le dio sepultura en la Iglesia Mayor” (Composicion Social Dominicana. Pg 119, edicion Alfa y Omega 2005). 

     Sin embargo, hay que agregar, como bien explica el mismo Bosch en un conferencia que ofreció y como es harto sabido, que existia un resentimiento de Mon Cáceres hacia Lilís pues este ultimo habia dado muerte a su papá Memé Cáceres. Esto le da un doble sentido al ajusticiamiento: lo convierte en un ajuste de cuentas familiar y en una acción de una mediana y alta pequena burguesia que estaba siendo sofocada economicamente por el manejo que Heauraux le estaba dando a las finanzas.

     Mon Caceres, su primo Horacio Vasquez y Jacobito de Lara hicieron historia .Mas, dice el filosofo de la historia Carlos Marx que los hombres forjan su historia  pero no en condiciones de su escogencia. Propongo pues la teoría de que sin la bendición de los comerciantes en un pais en condiciones de prosperidad por las sapiencias y proezas de Lilís, el atentado talvez hubiese sido “chivateado” y no se hubiese podido consumar. Hubiese “quedado así” la muerte de Memé Cáceres, porque los beneficiados del regimen de Lilís hubiesen actuado a favor de sus intereses con lo que el mismo Carlos Marx llama conciencia de clase, que es el instinto de autopreserevancia de una clase social y puede ser conciente como tambien puede ser inconsciente  Ahora, sucedió lo contrario, repito: la eliminacion de Lilís era clamada por los comerciantes por su desbarajuste en lo economico, pues su conciencia de clase los movia a aspirar a un gobierno que defendiera sus intereses (por eso el favorito para sustituir a Lilís era el hombre mas rico del país, el único burgués dominicano en aquel entonces, Juan Isidro Jimenes). 

      Hay que agregar, la especulación historica tiene sus limites. Bien es posible que se hubiese podido lograr un complot secreto contra Lilís en un país sin oposición política hacia este personaje, que los matadores de Lilís hubiesen permanecido callados y se lograra un atentado para nada popular. 

     Eso nos lleva a la pregunta de porque Lilís mató al papa de Ramón Cáceres en primer lugar, porque Lilís forja su propio destino construyendo la enemistad familiar y sumandole el descontento nacional. Cada una por separado es suficiente motivo para su eliminación. Se dieron ambas. Imaginamos brevemente que hubiese pasado si solo hubiese habido la enemistad familiar, así que investiguemos sus causas. Eso pienso tratarlo en otro articulo. Adelanto que Memé Caceres era partidario del partido contrario a Lilís. Era rojo, mientras Lilís era un azul y los azules temían que su candidatura fuera victoriosa. Memé Caceres se opuso a la Revolución Cibaeña (de los tabaqueros), que fue una contradicción entre las capas altas y medianas de los comerciantes contra las capas bajas de, tambien, los comerciantes. Veremos por eso mismo que posiblemente diferenciaba la candidatura de Memé Cáceres con una candidatura de Lilís en todos los terrenos. 

     Complemento lo anteriormente dicho al principio del párrafo que antecede a este proponiendo que sin enemistad familiar mas con descontento nacional el atentado hubiese sido probable, dejando lugar -solamente- a la posibilidad de que Lilís hubiese podido restaurar las finanzas con, por ejemplo, la dolarización (Juan Antonio Alix, poeta que hablaba mucho de política en esos tiempos, decía que la gente clamaba por moneda americana porque "ni sube ni baja") e inversiones en infraestructura (querían un ferrocarril). Pero incluso siendo Lilís gobernante ejemplar, el factor histórico de los resentimientos personales aun podía alterar los hechos nacionales (repito, con menos o nulo apoyo popular, pero consumado al fin y al cabo).


Manuel Altagracia Cáceres.jpg

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