Seguridad democrática 2.0
Propongo que la doctrina de la seguridad democrática a la luz de las idiosincrasias dominicanas es mínimo un punto de partida hacia una reformulación posible orientada al bienestar común de la sociedad dominicana. Elaboraré brevemente algunas aristas de esta idea aquí. Por lo tanto, trataré la doctrina de la seguridad democrática y la idea de las idiosincrasias dominicanas para, tras ver los nexos entre ambos constructos, vincularlos y proponer una reformulación orientada al deber del estado dominicano de garantizar el bienestar de sus poblaciones.
Es frecuente que los estados afirmen su misión de velar por el bien común vía salvaguardar por que los ciudadanos gocen de paz y libertad; para ello, se busca salvaguarda de garantías predecibles y se establecen deberes fundamentales así como también la existencia de los mecanismos esenciales para su cumplimiento. Un deber estatal para con sus ciudadanos: garantizar disfrute del derecho a seguridad en equilibrio con derecho a libertad.
Con respecto a esto, se ha propuesto una herramienta: doctrina de la seguridad democratica. Podemos suponer su principal postulado como la precedencia de la libertad con respecto a la seguridad. En palabras más llanas, “puede haber seguridad sin libertad, pero jamás libertad sin seguridad”. Es una evolución de otra teoria dominante previamente: la doctrina de la seguridad nacional. La diferencia radica en perseguir los mismo fines, el orden como garante del bienestar, mas haciendo énfasis en la dignidad inalienable del sujeto considerado el “enemigo interno”.
Hago un énfasis ahora en las insularidades y fragmentaciones del espacio dominicano avaladas y ocasionadas por sus singularidades en comparación con sus pares: por ejemplo, vemos alta heterogeneidad climática en proporción con el ámbito territorial. De ahí, hincapié en otro punto: bajos niveles de conflictividad de la sociedad dominicana en comparación con otras sociedades americanas, a segun mediciones empleadas por instituciones de notorio arraigo en la cosa pública del orden globalizado. Mención necesaria de la aplicación disímil de la doctrina de la seguridad nacional en la República Dominicana durante el período tradicionalmente denominado en nuestros discursos como "La Guerra Fría" con respecto a sus pares en la región.
Todo esto con motivo de que delimitar reformulaciones posibles de la doctrina de la seguridad democrática para dicho país en la época actual, que es de transición de la pos-GuerraFría hacia lo que académicos han tildado de "La Era de la Competencia de las Grandes Potencias" y "La era de la multipolaridad", amerita los antecedentes de la doctrina y los porqués de los mismos.
Procede, propondremos, que debemos traer a colación al debate las idiosincrasias del pueblo dominicano. Si vemos, por ejemplo, la economía de la madera, el beisbol, la emigración, el azúcar, el tabaco, el contrabando, el hato, la cultura, las rentas, la burocracia estatal, la agricultura de subsistencia, el turismo, la minería, la fábrica y el comercio de toda indole, observamos una plétora de actividades que, en virtud de sus diferentes naturalezas, arrojan un colectivo altamente diverso. Esto es un punto de partida para preguntarnos cómo es el terreno a fin de conseguir metas que se plantean desde perspectivas que buscan equilibrar las libertades civiles individuales con salvaguarda de paz social de colectivos. Con estas líneas propongo reformulación de los instrumentos para alcanzar dicha aspiración, equilibrio de seguridad ciudadana con libertades civiles, a través del conocer las idiosincrasias que componen al pueblo que afirma ser primogénito de América.
Queda pendiente mencionar limitaciones visto que la brevedad del escrito no hace justicia a la complejidad del tema, salvo visto el mismo como una propuesta de punto de partida. Es por ello que afirmo que las lineas que anteceden a estas deben brincar de breve descripción y contextualización hacia la síntesis generativa para generar propuestas concretas.
Agradecimientos como de costumbre a todos los que han hecho estas lineas posible, se emplearon varias fuentes y es menester recalcar la influencia de Fernando Ferrán S.J. (sec) quien laboro para situar las ideas del antropólogo cubano Fernando Ortiz y el sociólogo dominicano Pedro Bonó sobre la influencia de la historia económica en la idiosincrasia actual. Por igual a mi alma mater la Universidad de la Tercera Edad por mi formación jurídica. Entre otras personas, al historiador israelí Yuval Noah Harari quien es responsable de exponerme a perspectivas que emplee como la dialéctica aplicada a la axiología histórica.

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