El eterno retorno del power broker desindividuado
El otro día me apetecía un estofado de bacalao, compré unas patatas red bliss y, paralelamente, preparé un moro de guandules con curcuma de acompañamiento. No dejo de pensar que quizás menos carbohidratos y más bacalao hubiese sido lo ideal con bolsillo ajeno…
Eniwei, aquí entre nos, prepare suficiente para sacarle tres cenas. Tengo una diminuta arrocera eléctrica que estoy seguro no consume más de 0.3 kWh por hora. Ahi mismo hice el arroz con guandules y un poquito de aceite de oliva porque hay que ponerle un chin para que el arroz amarre bien. Al otro día, me antoje de una pizza y me di un permisito. Pero, al día siguiente, me cayó de maravilla dicho plato bajo en grasa y alto en fibra. Mas hubo un pequeño percance…¡La arrocera no encendía!
¡Se me paró el corazón! Como de costumbre, le pongo un poquito de agua de beber al arroz que estaba en la nevera, y enciendo la arrocera para que recaliente. O, mejor dicho, intente encender la arrocera, que no encendía. ¡Ay bendito! ¡Pensé yo se había dañado! ¿Qué pasó? ¿”Pego el tiro” por vieja? ¿Se mojo? ¿Le cayo agua? ¿Se quemó por un subión de voltaje? Me pareció extraño que estaba conectada, a simple vista…recuerdo haberla desconectado, en muy buena medida porque si no se desconecta se enciende por default el keep warm.
Sin embargo, antes de botar los lagrimones, decido conectarla en otro tomacorrientes a ver si fue que el tomacorrientes fue el que caducó, y no la arrocera. Y eureka…ahi estaba el problema, ¡la arrocera ni siquiera estaba conectada! Lo que estaba conectado era la licuadora. Creo que a todos los afortunados que tuvimos television con cajita de cable y un DVD player nos llegó a pasar algo similar…Que la tele no funciona, pero hay que ver antes que nada si es que uno conectó el Nintendo o el aparato de los DVDs pensando era la caja del cable o la televisión porque esos cables a veces se parecen.
Intenté con todas mis fuerzas no sacarle una moraleja, mas mi esfuerzo fue inútil y en vano. Y es que el humano, al punto que algunos teorizan sobre la apofenia patológica, a veces le busca “la quinta pata al gato” donde no lo hay. Se pudiera teorizar que dicho episodio nos recuerda que no es solo llamar, es llamar al número indicado. De nada sirve conectar la licuadora si lo que queremos que prenda es la arrocera. Más, como dijo Sigmund Freud, a veces un cigarro es solo un cigarro.
Creo que este pequeño suceso de menos de quince minutos ilustra algo más importante. Y no a pesar de ser algo menos profundo, sino en virtud de ser algo que quizás me suele eludir, como confesaré en breve, por ser menos profundo. Creo que este episodio ilustra, vía una menudencia cotidiana, la humanidad de los actores en el quehacer diario.
No somos máquinas. Aquí vimos a un actor racional, yo quien les habla, haciendo una operación simple, encender una arrocera, con una externalidad negativa: un flujo de estrés pequeño, agravado por lo imprevisto, que ocasionó que dicho actor racional de manera inconsciente actuó de manera irracional porque, instintivamente, como humanos tenemos mentes que buscan optimizar sus recursos y por ello a veces se confunden: parece que a mi cerebro le pareció una buena idea “jugárselas” con ver un cable conectado detrás de la arrocera y asumir por instinto que tenía que ser el de la arrocera y no el de la licuadora que había empleado hace poco para hacer unos domplines con el adjunto dough kneader que sirve para amasar masas.
Dije una vez que el primo tercero de mi abuelo, S.E. Danilo Medina Sanchez, de seguro por su formación uasdiana y boschista, a veces olvidaba que los seres humanos no tenemos una calculadora platanera en el pecho, sino un corazón humano. Con eso, quise advertir de un malestar de nuestras democracias: los cálculos tecnocráticos fríos que no ponen en su justa dimensión, y no necesariamente con mala fe, que no basta con “jugar bien”, también hay que “jugar bonito”.
Vicisitudes de la democracia: el otro día me hablaron del exorbitante gasto gubernamental en publicidad de las ejecutorias de la administración Abinader, y me vino a la mente la teoría hipolitoniana de que “la democracia cuesta dinero”, relacionada con la teoría de gestión poblacional “pagar para no matar” de S.E. Leonel Fernandez, todas herederas directas de las fábricas fantasma con chimeneas de humo de carbón vegetal cuyo único fin era persuadir a la gente que el gobierno del Dr. Balaguer S.E. aplicaba una política de incentivo industrial exitosa (que me consta esta documentado con pruebas fehacientes), pero bien siempre han dicho “out of sight, out of mind”; cariñosamente, en la lengua del León de Castilla, que ya no está soberbio, “ojos que no ven, corazón que no sienten”.
En la otra esquina, no obstante, he hecho crítica, quizás con más ahínco, a la negación de las realidades de las estructuras materiales que nos venden en algunas vertientes del coaching contemporáneo los influencers que monetizan sus canales con muchísimo éxito. Creo en la agencia y en la estructura.
Por ejemplo, el C.E.O. de McDonald’s dijo -a según reportó Dominick Reuter en la revista Business Insider en diciembre del 2025- que “a nadie le importa tu carrera más que a ti”, pero esto obvia la realidad estructural de la corporación transnacional cuyo único norte es maximizar ganancias monetarias de manera trimestral y puede problematizar el subempleo voluntario pues, a veces, el ascenso por mérito le conviene más a la empresa que al empleado…
Para “sonar al mejor estilo del pueblo gallego”: tan problemático el que necesita una calculadora para leer Cien Años de Soledad, incapaz de verle valor a dicha obra de la cultura latinoamericana más allá del mercantil, como el biorregionalista que ve al Gran Caribe como un solo cuerpo mas obvia que, de la misma manera en que un cuerpo está compuesto sinergicamente de varias partes, es normal que dos hermanos adultos sean vecinos pero no por ello tienen que compartir habitación; las buenas verjas hacen buenos vecinos, si el humo de la barbacoa molesta al vecino la jurisprudencia americana ha dicho que hay que conciliar, y la dominicana también…¡Enfasis en que sean buenas las verjas, no todas las verjas son buenas…!
Es ahi que hago un mea culpa: confieso que he pecado por omisión por ignorancia invencible, pero los últimos acontecimientos en el tablero de ajedrez geopolítico me obligan a confesar que el homo economicus no siempre subordinado al homo moralis menoscaban, dentro de las antropologías posible, al homo fallibilis.
En palabras más llanas, no es que asumo al sujeto humano, tanto a nivel individual como colectivo, como el maximizador de ganancias con cabeza fría que no va a errar moralmente si no le conviene, plenamente consciente de que el ser humano puede errar por confusión. Es que entiendo que cuando analizo factores, tendencias y hago proyecciones, tal cual hice en mi escrito titulado “Regime change a la brigandina”, subestimo excesivamente que tan irracional pueden ser los actores que figuran en mis análisis que escribo para el blog.
Me viene a la mente un colega cuando laboraba como teleoperador en una zona franca dominicana, que me comentó una opinión que no compartí del todo: el opinaba que lo ideal era rotar constantemente visto triquiñuelas que se le pueden hacer al empleado con seniority ya que puede ser poco deseable para un empleador el teleoperador con muchos años pues con cada año que pasa despedirle es problemático visto el regimen legal dominicano que consagra el derecho a la cesantía. El contrato indefinido, con el Código de Trabajo actual de la República Dominicana por ejemplo, le da flexibilidad al empleado y al empleador en cuanto a la terminación del contrato laboral de manera unilateral se refiere al inicio, pero desincentiva el despido del empleado sin causa justa con cada mes que pasa después de cierto tiempo.
Encima de eso, vemos en los sistemas capitalistas periféricos como el dominicano, que no es lo mismo que decir en la periferia del sistema capitalista (como la economía dominicana), aunque no se excluye dicha perspectiva, la problemática de la superexplotación que incluye, pero no se limita a, fenómenos como las "jornadas biológicas" superiores al nivel de reproducción de la vida de los empleados cuando estos ambientes artificiales con tasas de ocupación irracionales si se pretende prevenir altos niveles de rotación de la empleomanía, que crean niveles de fatiga vía, entre otros fenómenos, acumulación de cortisol en el cuerpo biológico superior a la capacidad del cuerpo para eliminarlo.
Dicho colega me dijo que “a ningún Call Center se le hace más de X cantidad de tiempo”. Yo le dije que el call center era un actor racional, porque se supone es una empresa con fines de lucro. Al fin y al cabo, la empresa con fines de lucro si no produce el lucro que se propuso, no está trabajando bien salvo que estemos frente a la estrategia de la bancarrota deliberada, e incluso ahí todavía estamos frente a una estrategia de maximizar ganancias, pero a más largo plazo…
Mas le doy mérito a su observación, pero una vez entendido que la promoción de las altas tasas de rotación en la empleomanía, de manera deliberada así sea posiblemente inconsciente, son estrategias racionales de maximizar ganancias. En aquel entonces, exploraba la noción de cómo en la industria del Call Center dominicana, la externalización de servicios de negocios de bajo valor agregado, había un factor que favorecía más al empleado que al empleador: más demanda que oferta de mano de obra (aunque la repatriación de teleoperadores que propone el Keep Call Centers in America Act 2025 y la automatización por IA están influyendo esto hoy en enero del año en curso 2026).
Eso me llevó a pensar que la rotatividad era problemática para la industria, pero si la rotación es circular vía la figura del rehire se invierte el teorema. De más está decir que eso es incongruente con los valores dominantes de la sociedad dominicana, con aversión al riesgo y sacralización de la estabilidad laboral, lo cual trae tensiones: la fragmentación social que surge del pluralismo estructural de la economía actual.
Agrego que preveo mayor pluralismo estructural pero creo que el dominicano, pacifico y bueno en el fondo, inevitablemente pasará de la fragmentación social al mosaico vía el respeto al derecho ajeno que trae la paz social con mayor institucionalidad, de la mano del capital foráneo en un cuadro que, paradójicamente, cambia una neurosis por otra, pero la segunda por lo menos compra “civilización” y reducirá flagelos como la “fuga de cerebros” al “Norte Global”.
Sin embargo, retomando lo del tiempo ideal que se le trabaja a un actor racional del sector privado, esto es, a una empresa privada, hago el mismo mea culpa en torno al que tanta racionalidad tiene el actor en primer lugar. El neomarxista obvia la ausencia, en ocasiones, del corazón; problemático como ya se dijo. Pero igual de problemático es sobrepreciar excesivamente la posibilidad de que la calculadora que el analista neomarxista de economía política bien asume “Fulano”, como buen homo economicus, tiene dentro de su cabeza, funcione correctamente.
El analista de temas de diversas índoles que emplea las herramientas del psicoanálisis neojungiano, por igual, puede en ocasiones olvidar dicha calculadora, pero como bien recuerda Freud con su frase “a veces un cigarro es solo un cigarro”, tan problemático como ver al cerebro meramente como una máquina, el olvidar que está abierto el debate, al menos en la academia mainstream del Norte Global y la Latinoamericana, sobre cuál es exactamente la diferencia entre la mente humana individual y el cerebro humano, es menospreciar que la idea del cerebro como una máquina para percepción consciente sigue vigente visto su validez por su utilidad siempre y cuando -a mi juicio- no se caiga en un mecanicismo de indole reduccionista.
En escritos anteriores, compare al empresario con el político porque los dos bregan con energía: el empresario con la energía del trabajo muerto reflejada en un medio de intercambio que llamamos el dinero puesto al servicio de convertir trabajo vivo en trabajo muerto en especie. Por otro lado, el politico hace lo propio pero con la energía del poder que es el capital político (poder acumulado) puesto al servicio de maximizar el poder. Ambos operando, a su vez, bajo la misma lógica de la energía según la física: conservar, transformar, transferir.
Es por eso que para el título escogí la figura del power broker. Por lo regular, asociamos al que se identifica como el broker con el intermediario en operaciones de capital financiero. Mas creo cobra especial interés la teoría del eterno retorno tipo la película “El Día de la Marmota”, pero esta vez con el power broker desindividuado.
Tenemos al capitalista que brega con capital politico en vez de financiero, pudiendo transformar el primero en el segundo y vice versa, más le tildo del power broker porque luce interesado en transformar las energías en capital político y transferirlo a sus arcas y ponerlo bajo su mayordomía terrenal. Esta algo desindividuado. Nada nuevo, el eterno retorno, pero esta vez agravado por algo: en esta época con la persona, la imagen pública, curada con redes sociales e I.A. ademas de sus algoritmos y logaritmos, es más propenso a la desindividuación del power broker.
Hay una atenuante, no obstante, y es que aunque hay mayor propensidad a la desindividuación del mismo power broker de siempre, que cambia de forma mas no en fondo, hay por igual más contrapesos y balances para regular su poder. Un isomorfismo estructural que se observa a menudo: el antibiótico salva vidas, pero su abuso crea peores enfermedades, la tecnología nuclear sirve tanto para construir como destruir a gran escala (cosa que no deja de ser una transformación porque la materia ni se crea ni se destruye, solo se transforma…), y la I.A. sirve para aumentar la cantidad de dignidad en el mundo enormemente, pero también para reducirla de igual manera…
La masa irracional de Le Bon manipulada (y no lo digo en el sentido despectivo sino técnico) por el power broker desindividuado: el que tiene impulsos primitivos, como todos, así como también normas externas, como todos, y una brújula morar interna que media entre las normas externas y los impulsos primarios. El peligro yace en que el individuo desindividuado por una masa irracional actúa de manera irracional por las presiones de la masa irracional que mientras mas lo hace mas lo premia deprimiendo su brújula interna, que es lo que llamamos desindividuación. La esperanza: dicho individuo, si hace eso en exceso excesivamente, puede llegar a un punto en el cual pierda el poder y nunca hay un vacío de poder por mucho tiempo. Puede gustarnos o no cómo se autorregulan los mercados económicos, pero no podemos negar que hay cierta autorregulación de manera espontánea. Y así mismo funcionan los mercados de poder: el que vende liderazgo, si baja mucho la calidad, pierde el negocio. Mas, y esto es importante, están los negocios mediocres que sobreviven gracias a subsidios espurios; de manera de facto es quien se los da el que lo sostiene. ¡Quien te puso, te quita!
¿Porqué vemos al eterno retorno del power broker desindividuado? ¡Porqué si! Unica respuesta posible frente a lo absurdo e irracional: no hay respuesta salvo la ausencia de una. Si hacemos un disparate sin sentido alguno, y se nos pregunta que en que cominos estábamos pensando, la mejor respuesta es esa: no estaba pensando, porque cuando se hace algo sin ningún motivo lógico, no podemos emitir una explicación lógica a posteriori.
Sin demeritar las fuentes de conocimiento no-racionales validas y utiles como el instinto y las corazonadas válidas, la intuición, tengamos en cuenta que en estos tiempos recios, que a mi me parecen mas la tormenta oceánica que el huracán, eso hace falta para navegar. “Viene turbulencia”, dice la guapa azafata. “Ojalá el sindicalista que supervisa al piloto automático no esté borracho”, dice un buen empresario.
Hoy, 6 de enero del año en curso, tenemos que coincide el Día de los Reyes Magos con el aniversario del asalto al Capitolio en D.C. Curiosa yuxtaposición, una inversión propongo a nivel simbólico: la verdad universal sometida al poder divino en la figura de elites que se humillan ante un bebe en un pesebre versus la confusión y las masas insubordinados a la elite en el monumento que encarna la cúpula del poder atemporal. Fenómenos totalmente disimiles en forma, pero que no dejan de ser en el fondo respuestas humanas a la autoridad eterna. Vuelve a caer el día Martes en 11 años...
Es cuanto.
Nota: En España, tradicionalmente, al broker le llamamos el corredor; debe ser -desde la sociolingüística histórica humorística quizás más que desde los estudios etimológicos formales- porque posiblemente antes en España había que correr para cerrar el trato antes de que el burócrata cambiara de opinión, mientras que en Inglaterra se priorizaba la partición eficiente de las mercancías para agilizar la transacción so pena alguien sospechara algo de ocio en las manos del intermediario…

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