Siento que es delicado, en ocasiones, ser un dominicano de clase media que busca de la política con principios como la forma más alta de caridad de la cuales somos capaces los dominicanos, de manera pro bono, siendo miembro de un partido considerado opositor al oficialismo en un país en el cual muchas personas persisten en la mentalidad de que solo se apoyo a cambio de prebendas y que matizar es un pecado capital. De ahí, me preocupa y angustia el cumplimiento de mis deberes delimitados en la constitución en un país iletrado cuya misería "hasta espiritual" es hasta objeto de estudio academico, especialmente en las postrimetrías de una larga espera para una reubicación geografica a un oceano de distancia que doy por inminente.
Pero seguiremos trabajando. Yo soy clase media. Yo quiero lo mejor para mi país, yo -en lo personal- no tengo nada personal contra el Presidente Abinader. Creo, por ejemplo, en orar por nuestros liderazgos y pedirle a Dios que les bendiga con sabiduría en abundancia. Y creo que orar por las personas que están en las filas de agrupaciones que no son las nuestras es igual de importante que orar por las de nuestras filas porque el pluralismo del cual disfrutamos hoy necesita de todas las instituciones y sus personeros en salud integral a fin de poder disfrutar de una mejor sociedad y construir la misma; condición sine qua non eius.
De ahí que si el Presidente del PLD Danilo Medina, mi partido ahora mismo, muestra angustias con respecto al nivel de deuda, lo veo muy valido. Pero si el presidente, que es del PRM, muestra contundencia en su discurso a favor de la lucha por la dignidad via la eliminación de un flagelo que nos afecta a todos los dominicanos, el trabajo forzoso (una forma de trata de personas), es para mí mala política y pecado capital para un buen peledeísta (faccionalismo, uno de los grandes males recurrentes en nuestra historia) no apoyar por groseras ambiciones del poder. Hay personas que apuestan a que el gobernante de turno fracase obedeciendo a groseras ambiciones del poder, pero yo quien aspira a un mejor país aquí y ahora, lo veo contraproducente basandome en al logica y el sentido común: me duelen los desaciertos, y si con un discurso menos estridente y más conciliador puedo meterle un granito de arena al gran quehacer que es el ejercicio de ciudadanía responsable, soy co-participe del "problema" si no lo hago.
Le reitero mi agradecimiento al Presidente Abinader por su contundente y trascendental gesto de reafirmar el compromiso dominicano con la dignidad. Que Quisqueya puede ser muchas cosas, pero parte del problema no es ni será nunca. El mensaje al que me refiero es la firma del Decreto 502-26. Observo una oportunidad de mejora de manera desinteresada: el decreto en varias ocasiones, por ejemplo en el parrafo 1 del articulo 6, hace mención a la necesidad de validar denuncias con información objetiva, verificable y circumstanciada. Creo que nuestro país se beneficia de abundar sobre que significa esto, hacer menos ambiguos los requisitos para tildar un producto o servicio como manchado en algun sitio de la cadena de suministro por trabajo forzoso total o parcial. No daré mas ideas porque no soy yo el que lo hará cumplir hoy y cada legitima autoridad "tiene su librito". Pero si cierro diciendo que esto es importante porque el dominicano es bien comerciante y esta deviniendo en hub logistico-comercial y de muchas otras índoles, lo cual es un avance positivo en pos de una meta que tenemos desde hace mucho. Para ello, y para prosperar de verdad y sanamente (valga la redundancia), es importante hacerlo de acuerdo a los preceptos universales de la etica mínimo a según se encuentran delimitados en los instrumentos jurídicos que libremente nos hemos comprometido a acatar como dominicanos ciudadanos del Mundo Libre.
Es cuanto de mi parte.

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