Thursday, July 9, 2026

R.D. y la madurez institucional: de la ley mordaza al pueblo con coraza

R.D. y la madurez institucional: de la ley mordaza al pueblo con coraza

14/06/26


Huele a Ron Barbancourt. El Ron Barbancourt de Haití es un ejemplo de algo que creo que vivimos los dominicanos hoy: un proceso de transmutación. Dicha bebida espirituosa es un ejemplo de como Haití tomó algo que los enfermaba, la caña, y lo volvió vía la democracia, el desarrollo inclusivo (condición sine qua non eius) y la inclusión en una fuente de orgullo nacional.


El otro día, de hecho, descargué un estudio sobre el rol de la caña de azúcar en una economía inclusiva. Se argumenta que es posible y deseable. Más aún, me pregunté quién patrocinó ese estudio debido a la mala fama, y no del todo injustificada, de la caña como cultivo comercial como el mal necesario. Pero vemos en Ron Barbancourt algo: era para las inmensas mayoría de seres humanos un campo de exterminio con fines de lucro la economía de la plantación de Santo Domingo francés, mas el protagonista de la Revolución Haitiana hizo sus pases con el Rey Azúcar con ese invento: cognac de caña con cadena de suministro que recuerda más al tabaco cibaeño que al azúcar oriental dominicana. 


En buen dominicano, me pregunto si el problema es el Rey Azúcar o sus funcionarios…Lo cual trae a colación algo: responsablemente comparto que apoyé, tras leerlo en su inmensa mayoría, el Código Penal. Sigo entendiendo porqué los artículos que han obligado a nuestros representantes formales a revisar el nuevo Código Penal son controversiales. Es cierto es “dulce” para lo que llamamos abuso de derecho. Con esto quiero decir que somos un país que no es Suiza, y no basta con buenas leyes; es igual de vital buenos personeros del poder que las cumplan y hagan cumplir bien.


Reitero mi visión de la buena gobernanza: la soberanía popular subordinada a la legalidad democratica con la misma subordinada a la mejor concepción de lo que es el derecho natural. Con esto quiero decir que se hace lo que la gente quiere si y sólo si es legal, y solo debe ser legal si y sólo si es lo justo. Hago un mea culpa sin admitir falta de etica: ví el nuevo código como un instrumento prometedor, menos malo que el anterior que es cierto expiró. Pero más vale un buen yunyunero que un mal heladero. No es solo tenerlo, es saberlo usar. ¡Me alegra la ciudadanía empoderada! ¡Me da esperanza! ¡Y es mi convicción que los quisqueyanos estamos predestinados a alumbrar caminos por la dignidad! El codigo nuevo tal como esta es etico en esencia, pero su aplicación tal cual es antietica; en la gobernanza los gobernantes tienen la obligación de reconocer el derecho a la libre determinación del pueblo, el poder popular, siempre y cuando la misma este subordinada a la legalidad. Hay que estudiar, ya usted decide qué estudiar...Hay que entrenar, ya usted decide como entrenar. Hay que comer: ya usted decide si es la dieta de los tipos sanguineos, la paleo o un menjurje extraño pero funcional.


El estado vela porqué tengamos las herramientas para la realización efectiva del derecho al libre desarrollo de la personalidad de una manera que no afecte de manera problematica el de las demás personas. Como usamos esas herramientas es a discreción del mayordomo terrenal por excelencia de la personalidad: su personero despues de cierto grado de madurez que, en Occidente, se entiende es de manera formal a partir de los dieciocho años de edad cronologica. Me viene a la mente Camus en el hombre rebelde quien critica a líderes que en algun momento decidieron seguir con su revolución, aunque se fuña el pueblo, porque el ideal pasó de estar subordinado al bienestar de la gente. Una vez más, en buen dominicano, "es por su bien aunque se joda" no es una buena costumbre...¡Es una insensatez!


Es cuanto de mi parte.


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