Antifaccionalismo: más que una teoría abstracta.
“No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato.” -Deng Xiaoping.
Eje 1: El fundamento histórico y doctrinal (La advertencia del pasado)
Suelo hablar mucho del faccionalismo como un flagelo de la política que debemos superar. Puede sonar mucho a teoría abstracta, pero no lo es. ¡Es algo que vemos a diario! ¡No hay practica revolucionaria democratica sin teoria revolucionaria democratica!
Eje 2: La prueba de fuego en la cotidianidad (El dilema práctico)
Esto se puso de manifesto recientemente cuando debí hacer uso de mi libre albedrío. ¡Fue una decisión en una milesíma de segundo! ¡Por eso insisto en la formación y en la educación continua! ¡Lo que le damos a nuestra mente y dejamos salir de la boca, con corazón, se convierte en las accionas que forman nuestros habitos! ¡Y somos, despues de todo, la suma de nuestros habitos!
Yo soy antifaccionalista. Por convicción. La palabra 'anti' significa, empleada como prefijo (antes de la segunda parte de una misma palabra), 'en lugar de' si nos vamos a su significado en el griego antiguo.
¿Qué soy en lugar de faccionalista? Consensuador. Y exhorto, al igual que Bosch, a todas las demás personas que luchan por una mejor sociedad, a la misma actitud. ¿Porqué? Pues porque el faccionalismo promueve el caos y el atraso. En la otra esquina, el consensuar es aunar esfuerzos a favor del orden y el progreso.
¿Como se ve esto? Pues es sencillo. El otro día, una persona en una discusión amistosa discrepó de mi actitud. Quise saber porqué para ver como los otros lo están haciendo.
¡Quizas es mejor! Y yo, tan banilejo pro-americano, soy comerciante nato por naturaleza: si hay una mejor forma, le doy la bienvenida al cambio y la innovación pues detesto el estancamiento. Tan malo el capital ocioso como la praxis ociosa. ¡Hasta la iglesia habla de la importancia de estar siempre en constante reforma y busqueda de restauración!
De inmediato, para no cansar la historia (que he optado de manera deliberada por mantener ambigua para salvaguardar la intimidad de los implicados), decidí apoyar su actitud. Le ví perfecto sentido. No necesariamente había algo malo con la mía, pero como los amigos debemos cuidarnos los unos a los otros, decidí aplicar el "hoy por tí, mañana por mi". Me pareció sano.
Pero entonces, un amigo en un sentido más cercano, me dijo que no está de acuerdo. ¡Qué a el le gustaba más la actitud anterior! Es entonces que me fijo que el chico anterior tenía algo asociado con un partido político dominicano diferente al mío. Ahí debí decidir si permitía que eso me nublara el juicio. Porque de antemano, desconfiados como somos los dominicanos, es cierto que si una persona simpatiza por otro partido, que se desconfíe de la propuesta que dicha persona emite es muy posible. ¡Si hasta con los mismos compañeros en las filas del mismo partido pasa ja ja!
Pero no es menos cierto que si la propuesta es buena, es traición al ideal boschista de mi partido en la República Dominicana, de que debemos buscar consensuar, el no buscar consensuar. Despues de todo, el faccionalismo intrapartidario da mucho de que hablar, pero el faccionalismo interpartidario a nivel nacional fue un detonante de la tragedia que fue el golpe de estado a Juan Bosch en 1963.
Eje 3: Los referentes de liderazgo y concordia (Los espejos de la praxis)
Al final, seguí los dictados de mi propia conciencia: decidí acudir a la opinion de un experto imparcial porque entendí mi posición, la del, la del tercer amigo y la posición que no tome: la del faccionalista que le hace el boicot al otro en base a asuntos ajenos a la propuesta en si. Y si, es delicado en nuestro país de debil institucionalidad y pobre confianza en el otro, apoyar a personas con asociaciones cuestionables. Pero, en la otra esquina, hay muchas personas jovenes como Hecmilio Galván, Eduardo Soñé, Franiel Genao, Pedro Manuel Casals hijo y Eduardo Sanchez Tolentino que me inspiran confianza con su puesta a la orden siempre y cuando sea por la patria, con la patria y para la patria sin tener que ver con elementos que no tienen porqué pesar más que para lo que trabajamos: ayudar a las personas.
Eje 4: La síntesis y el mandato ético (El rol del consensuador)
Reciproco esa actitud. Es menester. Es deber. En Estados Unidos, simpatizo actualmente con el Partido Republicano y veo una guía en el ejemplo del Senador John McCain quien, en parte quizas por su formación militar, tenía fama de eficiente y conciliador a la hora de resolverle sus asuntos al pueblo norteamericano: si es para el bien del país, se debe cruzar el piso. A la hora de ayudar a las personas, se cruza el pasillo.
Es cuanto de mi parte.

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