Saturday, August 15, 2026

El CLXIII aniversario de la Restauración Dominicana

    Recuerdo la clase de música de cuando era niño, todavía, en mí colegio, The Ashton School of Santo Domingo. Nunca he olvidado cuando, mientras nos preparaban para un recital en ocasión de las fechas patrias que celebramos en febrero, escuché una composición muy bella titulada "Himno a la Patria Dominicana". Una referencia al "pueblo glorioso de hombres valientes que luchan por el progreso de la Nación" me marcó mucho. Despertó en mí mucho sentir.

    Hoy, el día anterior a la conmemoración del Día de la Restauración, creo que en calidad de doble ciudadano Español y Dominicano, tengo una perspectiva que a simple vista puede parecer fricción, tal como la pareja del británico con un americano puede despertar inquietudes al celebrar en Estados Unidos el 4 de julio. Pero en la tradición humanista en la cual me inscribo el amor, por un pueblo, no puede implicar el desprecio por el otro. Es de ahí que me he puesto a pensar que parte del problema de los dominicanos, incluidos el mio, no es con el ideal de uno de los más grandes próceres de América, Don Gregorio Luperón, sino con la traición a su ideal.

    De hecho, creo de vital interés recordar algo que dijo el mismo: "España no tiene hoy enemigos en las naciones que fueron sus colonias de América, sino hijos emancipados que son para los españoles verdaderos hermanos". De ahí, que llamar a España la Madre Patria no me parece una negación del ideal luperoniano sino una reafirmación del mismo, visto como una convicción anticolonialista, y no como una enemistad para con los españoles de la metrópoli.

    El mismo patricio Juan Pablo Duarte, para hacer un paralelo entre la Independencia Nacional y La Restauración, nunca habló mal de España. De hecho, su nacionalismo parece haber sido muy influido por el nacionalismo español al cual se expuso cuando vivió en España. Para Duarte, creo, no era rechazar a España. Era fidelidad a una convicción de que la Nación dominicana debía ser soberana. Creo que Duarte era más soberanista que antianexionista por sus principios y fidelidad a sus convicciones.

    Es de ahí que se puede ser pro-americano, admirar lo que ha conseguido el pueblo chino, verle mérito a Hugo Chávez. Eso no implica señalar tensiones en cómo Estados Unidos ejecuta su misión, señalar contradicciones del Partido Comunista Chino por igual y a Hugo lo critican tanto que creo que mí crítica tras señalar los aciertos percibidos y aportes tangibles demostrables a veces está de más, pero el mismo dijo que "La autocrítica y la crítica no le hacen daño a la Revolución; todo lo contrario, la hacen evolucionar, adaptarse a las nuevas necesidades y avanzar" y "La crítica no se considera deslealtad. Es importante decir las cosas que se necesiten decir con sinceridad y sin temor".

    Es en ese tenor y con ese tono que recuerdo aquel himno que escuché en mí niñez. Exclamamos al unísono, cantando, ¡Viva la patria de Luperón! Hoy, creo que lo mejor para la patria de Luperón es preguntar si está viva la patria de Luperón al menos en nuestros ideales. La República Dominicana tiene una estratificación compleja y multifacética. Es un pueblo misterioso. Siempre ha necesitado y necesitará autonomía en sus asuntos.

Sin más que añadir en este instante.



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