Sunday, June 7, 2026

La haitianidad amanerada.

La haitianidad amanerada.


    ¿Qué es la haitianidad? De Espartaco a Lemba, veo una contestación al imperialismo y sus incoherencias, aunque con la irupción de los jacobinos negros veo una haitianidad que contesta las incoherencias del imperialismo. En ese mismo orden, observo a la democracia de dicha haitianidad, cuyo nacimiento fecho el 29 de marzo de 1987, amanerada. En el arte y la literatura, el amaneramiento se refiere a la monotonía, la falta de espontaneidad o la sujeción estricta a un estilo. Así veo a la haitianidad democrática hoy: monótona, predecible y sujeta estrictamente al estilo que surge con el exilio de facto de Ariel Henry.

 

    ¿Qué le depara el futuro a Haití? Muchos desafíos. Creo que Haití seguirá consolidando la haitianidad democrática amanerada que practicará por más de un lustro. Es la haitianidad democrática que nace en 1987, a mi juicio, una haitianidad profundamente transformadora y revolucionaria. Revolucionaria en el sentido no solo de rebelarse contra estructuras, sino de hacerlo exitosamente. Aunque no lo parece a simple vista, Haití está repitiendo un tema repetitivo en su historia: la vanguardia del cambio emancipador.

 

    En esta época en donde hacemos énfasis en la disolución de estructuras viejas para dar pasos a nuevas profundamente descentralizadas y ascendentes en vez de las formas más tradicionales de autoridad central descendente, ¡reitero que veo a Haití en la vanguardia! Si el norte de Haití en 1987 fue luchar con dureza por la inclusión del marginado porque ese es su destino auténtico hoy, lo veo. Aunque reitero en esta ocasión tenemos al que no fue invitado a la fiesta, como de costumbre, haciendo un espectáculo. Parte de la paradoja haitiana, que no es singular, aunque si observo en cuanto a eso excepcionalidad histórica: Haití lucha por lo que consensuamos hay que luchar pero algunos todavía no nos damos por enterados del todo, y los que sí hacemos una decisión consciente de hacerlo.

 

    Hay otra singularidad: un pueblo doblemente revolucionario, que no deja de tener un lado oscuro tal cual el otoño que bien puede asustarnos, mas debemos agradecer que antes del invierno hay un otoño anunciandolo. La singularidad recae en que el potencial revolucionario es doble, pero requiere el doble de trabajo. La ilusión óptica es estresante pero Haití decidió, por ejemplo, ser pionera en el derecho via la lucha que con métricas cuantificables se considera la más peligrosa: la medioambiental. No me extraña que el pueblo que decidió debutar en democracia marcando un hito en el constitucionalismo ambiental, de vez en cuando tiene que ser como el planeta retrógrado: parece que va para un lado, sin ser así. Es como la ciguapa, que va para el norte mientras parece camina hacia el sur. Mas es una decisión consciente tal cual los soñadores lúcidos que describen que deben descender para ascender. El país que decidió ser más revolucionario de lo "aceptable" para el mainstream hoy comercia, comparte e interactúa de maneras igualmente sui generis.

 

    Me parece contradictorio el pueblo que encarna la contradicción desde antes de nacer como tal. Veo un pueblo que tiene una muy buena relación con la estructura y su vocación revolucionaria. Veo a un pueblo que tiene su amor y encanto en plena armonía con su capacidad de diálogo y comercio. Veo un pueblo que sabe cuál es su destino y misión, se acepta como tal y se sintió cómodo siendo eso. Y hasta veo que las heridas incurables en torno a los marginados de los marginados ni tanto ni tampoco que hay tanta fricción ahí. Veo un pueblo que ama y trabaja para la transformación; la transición de lo viejo a lo nuevo.

 

    Si veo elementos que no son del todo agradables, pero; ¿donde no los hay? Y es que tenía que ser así, no hay ti malice sin picante. Es un pueblo que, como dije, se siente más cómodo que incomodo con las heridas de los marginados de los marginados, de los invisibilizados aunque a esta altura de juego es una irresponsabilidad que por algún misterioso motivo (en parte, creo, falta de voluntad) siguen siendo invisibilizados salvo que el docto recuerde que esos están invitados a la fiesta, que hay que dejar de olvidar enviarle su invitación. Pero, ojo con esto: la tarea difícil no es removerles su invisibilidad, es que la estructura que se da por enterada de la misma le trabaje. ¡Creo que ese es el desafío más desafiante del proyecto democratico haitiano pactado en 1987!

 

    En esa misma sintonía, creo que a Haití le gusta hoy ser Haití, pero no creo que le inspira ser Haití. ¡Qué paradójico! Es un Haití cuyas estructuras encantan y fomentan la disolución de las estructuras. Es un Haití que sabe que la revolución y la magia le cuesta, pero creo que es un Haití al cual realidades como el ecstasy religioso le crean emociones no del todo agradables, de seguro porque es un Haití que en el fondo entiende que ese no es su destino. Dato poco conocido: se habla del rol de la religión vudú en la formación haitiana, mas algunos estudiosos opinan que a la reunión vudú, iban los esclavos rebeldes que se sublevaron con éxito contra las asqueantes inhumanidades de sus amos a hacer todo menos practicar religiosidad africana. Me recuerda una vez que le dije a un amigo que podía apagar una bombilla con la mente. Me desafió a hacerlo. Le dije "está bien, pero antes de eso, necesito que te pongas de pie y la enciendas y la apagues". Lo hizo. "¿Qué sigue ahora?", me preguntó. Yo le conteste que ya había hecho lo que me pidió.

 

    Es un Haití que en su encrucijada histórica, la puesta del marginado invisibilizado en escena con estructuras inclusivas, su mayor desafío, presenta hoy una disolución de estructuras. Creo que es cíclico. Se ha visto antes. Se vera despues. No solo en esa comunidad histórica sino en todas. Le veo potencial de promover lo que hay que promover cuando no basta con reformar las estructuras porque que hay que cambiarlas. Eso del terreno propicio para trabajar lo que a veces preferimos ignorar por doloroso, que reitero está codificado en el ADN de la democracia haitiana, es parte íntima del teorema y es un terreno que está hoy inusualmente fertil. Lo que está pasando hoy no es el destino haitiano, es Haiti labrando su destino, en una especie de revolución sin transformación, en un escenario que duele pero en el cual florece la comunicación, en un pueblo con muchas ganas de ofrecerle, con amor, al mundo todo lo que tiene que ofrecerle. Vive una revolución que no les parece agradable. Se diluyen los canales de estructura formales que necesitamos para el comercio y la comunicación, y quizás esa es la democracia haitiana, la que nació con fecha de expiración. La misma constitución que marcó un hito en el constitucionalismo ambiental tiene artículos transitorios como aquel que consagra que "mientras la cobertura forestal sea inferior al 10% del territorio nacional, se tomarán medidas de excepción con el fin de restablecer el equilibrio ecológico". Es una constitución hecha para ser reformada una vez alcance su propósito como evidencia que la mayoría de los golpes de estado son por atentar contra la constitución e intentar reformar la constitución, pero en el caso haitiano, uno de los golpes de estado mas traumáticos en la historia latinoamericana fue por defender la misma. Un pueblo revolucionario haciendo algo revolucionario. Y demás está decir que el haitiano revoluciona hasta el concepto mismo de revolución. Una sociedad que cría a sus hijos en una prisión de lujo pronto se verá rodeada de enemigos, dijo Toussaint Louverture. Veo menester, una vez se calme el proceso que el pueblo haitiano inició en 1987, aprovechar esa ventana para marcar un antes y un despues en el espacio/tiempo. Creo un Haití sobrecargado eventualmente lo hará de todos modos. ¿Qué hacer entonces? En unidad, veo algo que me fascina: el experimento que surje de Africa y la Ilustración europea quiere derechos. Es un pueblo que sabe que lo que está en el vientre de la cabra es de la cabra. Es un pueblo cuyo monarca afirmó que sus subditos heredan los prejuicios e ignorancias propias de la esclavitud. Y es un pueblo al cual los que inventaron la democracia le pidieron ayuda cuando la de ellos se encontraba asediada. Ironía de ironías, el que lo unico que pudo hacer fue darle apoyo moral al pueblo de Leonidas terminó tan embriagado del poder como Dionisio, pero será que como dijo otro hijo benemérito de ese pueblo, el que inventó la democracia, el fruto de la espada no es seguro, el fruto del amor es certero.

Es cuanto.

 

FIN. 


 





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